Para el entrenador de la Selección argentina de fútbol parece que no hay término medio. O todos adelante o todos atrás. El equilibrio dentro de la cancha no lo marca el sistema que emplee sino los nombres que escoge, y ese es su sostén. Por ejemplo, el ex Vélez, el "Burrito" Martínez, nunca podrá reemplazar en la ofensiva a Messi, o en defensa Leandro Desábato (Estudiantes) a Ezequiel Garay, y no porque uno sea mejor que el otro, sino porque los primeros juegan en Europa y eso marca la filosofía que hoy pregona "Pachorra", de que lo de afuera sea superior a lo local.

En reiteradas ocasiones Sabella dijo no tener un sistema táctico preferido, pero se cae de maduro que no le tiene la misma confianza, y menos esperanza, a los jugadores que están en Argentina, comparados con los "europeos". A los de allá los banca a morir y con los de acá se cuida para no perder y por ende para que luego nadie le marque las diferencias.

Las mismas son muchas y en menos de un mes volvieron a estar en el tapete. Para enfrentar mañana a Uruguay, con los de "allá" y "acá" a disposición, por las Eliminatorias, pondrá a Angel Di María, Lionel Messi, Gonzalo Higuaín y Sergio Agüero. Todo será ataque. Pero hace un par de semanas atrás, en el juego ante Brasil por el Clásico de la Américas, cuando debió afrontar el partido sólo con jugadores que militan en nuestro país o el propio Brasil, optó por un dibujo más que precavido. Sólo colocó de puntas netos al Burrito Martínez y a Hernán Barcos, formando el resto del equipo con cinco defensores y tres volantes apegados a la marca. Igual, perdió el juego ante Neymar y compañía por 2-1.

Sí se le respeta que es fiel a su palabra. Si dice que serán 5 atrás o 4 adelante lo cumple, y no que cuando están dentro de la cancha aparece alguna improvisación. Es decir que cumple con lo que dice.

Pero el mix entre locales y europeos nunca se da. Incluso los atacantes que fecha tras fecha en el Torneo Inicial se destacan, no tienen lugar en la cabeza de Sabella, porque "Pachorra" adelante ya tiene todo definido y no hay cabida para nadie. Esta claro que es más fácil jugar con Di María, Messi, Higuaín y Agüero porque te simplifican un partido por más complicado que sea. Y porque la rapidez mental con la que juegan es más veloz que sus pies (vienen de anotar cada uno un gol en el 4-0 a Ecuador). Pero el día que no estén, ¿quién hará los goles?

Para esta doble fecha de Eliminatorias no hay ningún delantero que se desempeñe en el país. Y a contramano hay cuatro defensores. Es que es muy diferente el caso de los de atrás, porque ninguno de los que hoy se han calzado la celeste y blanca la tienen asegurada o han hecho méritos para eso. No obstante ninguno de ese póker de defensores será titular en Mendoza.

Y en virtud de lo expresado en los dos párrafos anteriores, es que Sabella en partidos oficiales al equipo lo arma de adelante para atrás, y en los amistosos viceversa. Y por ello es que aparece la otra incógnita: ¿es un seleccionador o un director técnico?

Porque con nombres todo es más sencillo ya que el propio jugador, en base a su "chapa" conseguida, ya sabe y tiene la libertad que les da el entrenador de la nacional para hacer y deshacer. No obstante, cuando hay que ordenarlos, la función para la que fue designado el DT es mucho más compleja, y es cuando trabaja con los defensores porque es dónde Sabella está buscando los mejores. Pero aquí también el común denominador se mantiene: el europeo tiene prioridad sobre el local.

Es definitiva, con este presente, jugar en la cuarta mejor liga del mundo como está catalogada la argentina, no te garantiza nada, y menos si sos delantero. Al menos con Sabella al frente, que sólo fue entrenador de Estudiantes de La Plata, porque mientras en los "europeos" confía a morir, a los "locales" sólo los tiene de relleno. En este fútbol actual ninguno te garantiza la victoria.