El italiano Valentino Rossi expuso ayer todas y cada una de sus credenciales nada menos que ante el último bicampeón de MotoGP, Marc Márquez, y se quedó con el triunfo en la tercera competencia de la temporada, luego de una intensa porfía con el español en Termas de Río Hondo, Santiago del Estero.
Actuaciones como éstas en el trazado santiagueño de 4.806 metros de extensión dejan en evidencia que no es casualidad que Rossi haya conseguido siete títulos mundiales de la máxima categoría en su exitosa carrera y explica por qué el público argentino lo adoptó como su principal referente dentro de la categoría.
Es que ocupó el octavo lugar de la parrilla de largada, avanzó paciente hasta quedar a la cola de Márquez, a trece giros del final, y después de recortar la distancia de cuatro segundos que había entre ellos ejecutó una maniobra precisa, perfecta, aunque también polémica, para arrebatarle la punta al español, que pareció no soportar la desgracia de quedarse sin su segunda victoria consecutiva en Termas a tan poco del final.
Por eso fue al roce el español, ganador de la pasada fecha en Austin y quien pretendía subirse a lo más alto del campeonato, y perdió. Quedó con las manos vacías, incrédulo, con rabia, tras ser la locomotora de un extenso tren durante gran parte de la competencia y responsable de que la lucha se centrara del segundo lugar para atrás.
Corrió Márquez hacia su Honda luego de derrapar por el asfalto, intentó levantarla, no pudo, la golpeó y seguramente lanzó un insulto al aire, con bronca por derrochar una gran chance.
Rossi se mantuvo como líder del campeonato y, por si Termas no hubiera resultado poco negocio para sus aspiraciones, Márquez no sumó y quedó a 30 puntos de distancia.
El español podrá tomarse revancha el 3 de mayo en el autódromo de Jerez de la Frontera, donde Rossi buscará ratificar su buen presente dentro del fantástico MotoGP.
Rossi mostró sus pergaminos
El italiano, que subió al podio con la camiseta de Maradona, le arrebató el triunfo a Márquez.

