Por la actitud de todo el partido y en especial por los méritos hechos en el complemento, Rosario Central dio otro merecido paso adelante en la Copa Argentina al avanzar a cuartos de final tras vencer por 2-1 a Belgrano de Córdoba. Ya está entre los 8 mejores del certamen y fue justicia porque en el estadio del Bicentenario, Central siempre quiso más, propuso más y terminó teniendo el premio que vino a buscar a San Juan.
En la primera parte, el desarrollo del juego no fue bueno pero dentro de esa chatura general, Rosario propuso más juego ofensivo y recién en el final de la primera etapa tuvo sus aproximaciones de peligro cuando Vismara no pudo darle bien y más tarde, Costa cabeceó débil. Pero en el complemento, el partido que todos esperaban ver se asemejó en algo a lo que ofrecieron dentro del campo de juego.
Se soltó Alderete, jugó más Vismara, se asociaron por la derecha Carrizo y Ferrari y con eso, Central se hizo dueño del partido y de las primeras jugadas de riesgo. Su fuerte estaba en el avance por la derecha y de una subida de Ferrari por ese sector nació la jugada del primer gol, cuando le dieron a Alderete por el medio y el ex-San Martín buscó en el corazón del área al Pirulo Rivarola para que definiera de derecha ante la salida de Rigamonti. Rosario estaba 1-0 y era justo. Más que nada por lo que generaría después cuando Belgrano intentó salir de su postura ultradefensiva y arriesgó algo más.
En ese trámite, el equipo de Pizzi se acomodó mejor y tuvo los espacios para terminar de justificar su ventaja. A los 15’ lo tuvo Costa pero ganó el arquero cordobés. Fue un anticipo de lo que se vendría porque Central contó con un par de ocasiones más y la más clara de todas fue del chileno Monje que se comió un gol increíble desde una posición inmejorable. Pizzi movió el banco y mandó a la cancha a Castillejos.
Y claro, el goleador cumplió porque armó toda la jugada por la derecha, amagó, se acomodó y definió con enorme clase ante Rigamonti. Parecía partido liquidado pero Belgrano tuvo el gol del consuelo en el descuento cuando Almerares aprovechó un error de Valentini en la marca.
Descontó el Pirata pero el 1-2 ya no le alcanzaría para cambiar la historia. Rosario, con más ambición, con mucho más juego y con la decisión de avanzar en la Copa, lo merecía.
