Con una actuación sólida, la boxeadora sanjuanina, María Cecilia Román (9-4-1) logró el objetivo de coronarse como campeona argentina de peso gallo. Venció por puntos, en fallo unánime a la bonaerense Anahí Salles en la pelea estelar de la reunión desarrollada antenoche en el Club Aberastain, de Pocito.
Román, que necesitó de dos rounds para sacudirse los nervios lógicos de la responsabilidad, derrotó con amplitud a una rival que la superaba en estatura y alcance. Fue la sanjuanina quien impuso siempre las condiciones arriba del cuadrilátero. La que plasmó con autoridad un plan de pelea basado en el ataque sostenido y la que, de ambas contendientes, demostró estar mejor fundamentada técnicamente.
El trabajo de la chica sanjuanina fue creciendo a medida que avanzaba la pelea. Apoyada en su mejor traslación, Román sorprendió a Salles con combinaciones de manos, curiosamente, en la larga distancia la que prevaleció, siempre, fue la de menor alcance. Con el uno-dos y una derecha, a veces en directo y otras voleada, martirizó a la visitante, que se quejaba de todo.
Un choque involuntario de cabezas en el segundo round, provocó una hemorragía nasal en Salles, que de ahí en más, fue sufriendo la pelea. Más limitada en recursos la tarea de la nacida en San Antonio de Areco, se circunscribió en avanzar -recibiendo todo lo que Román tiraba- con el fin de provocar un intercambio en el que pudiera encontrar una mano salvadora.
Ante tan escasa propuesta, Cecilia fue ganando en confianza, tanta que en varios momentos se dejó llevar por el ímpetu. Como sus manos entraban con facilidad se prendió en algunos cruces, innecesarios, con el afán de regalarle a su público una victoria categórica.
Sólo en el octavo asalto y coincidiendo con un recreo que se tomó la sanjuanina, pudo Salles conectar un par de manos netas que le sirvieron para quedarse con el round. Antes y después todo fue de Cecilia Román que terminó su faena a toda orquesta, desoyendo a su rincón, tirando manos desde todos los ángulos, las que hicieron retroceder a su rival y levantaron al público pocitano que hasta ese momento había seguido muy callado las acciones del combate.
