Héctor Rivoira confirmó que dejó de ser el técnico de Atlético Tucumán luego de mantener una reunión con los directivos y aseguró que su sucesor "no tomará un hierro caliente" porque se encontrará con un gran plantel y con el tiempo necesario para revertir el mal momento.
"Uno tiene muchos años en el fútbol y sabe cuándo es el momento de tomar las decisiones", señaló Rivoira, quien aseguró que se marcha "con un dolor muy grande porque aprendí a querer a esta institución que me dio la posibilidad de vivir los mejores momentos de mi carrera".
El entrenador volvió ayer por la mañana a Tucumán y se dirigió directamente al complejo deportivo que el club tiene en la zona de Ojo de Agua, en la capital tucumana, para reunirse con los dirigentes.
Mientras tanto, sus colaboradores se encargaron de dirigir la práctica, la primera de la semana después de la goleada sufrida el sábado contra Racing, que golpeó anímicamente al entrenador quien tras analizar la situación decidió dar un paso al costado.
Rivoira explicó que "existen un cúmulo de factores externos que me llevaron a tomar esta decisión porque entiendo que Atlético está por encima de los intereses personales".
Aunque no dio precisiones, el técnico apuntó directamente a los árbitros y resaltó que "el equipo podría haber tenido cinco o seis puntos más" de no haber sido por algunos fallos en contra que sufrió en el arranque de la temporada.
Además, insistió en que los tucumanos "son autodestructivos" porque no disfrutan la posibilidad de tener un equipo en Primera.
