Con autoridad y jugando un buen primer tiempo, River Plate se quedó en el Cilindro de Avellaneda con el clásico ante Racing Club por 2 a 0, y volvió a ponerse en carrera en la pelea por el torneo Final. Leandro González Pirez, quien se fue lesionado sobre el final del primer tiempo, y Manuel Lanzini, una de las figuras de la cancha, anotaron para un River que se reencontró con una victoria en el clásico después del regreso a Primera División.
Racing quedó en deuda y demostró que es un equipo confundido, sin ideas claras ni argumentos para lastimar el arco contrario, especialmente cuando el rival se le planta a jugar de igual a igual.
River asumió el protagonismo desde el inicio y se hizo fuerte en la zona media apostando a su prolijidad para manejar y tocar la pelota, frente a un rival al cual le costó muchísimo armar juego. El equipo de Ramón Díaz tuvo en Cristian Ledesma a su cerebro, y junto a Ariel Rojas armaron una sociedad muy productiva para la ofensiva ‘millonaria‘. A los 8 minutos se produjo la primera llegada concreta de River.
La ventaja llegó a los 11 minutos, con un certero cabezazo de González Pirez, quien le ganó la posición a Mario Bolatti, y colocó el balón sobre el ángulo superior derecho, tras un corner de Lanzini. A partir de ahí River continuó monopolizando la pelota pero le faltó profundidad para estirar la diferencia. En el complemento Racing tuvo otra actitud, aunque siguió con sus problemas para la elaboración de juego. Mejoró con el ingreso de Diego Villar, quien se acomodó por el sector derecho del medio campo, y con el empuje de todos metió a River contra el arco de Marcelo Barovero. River ya no tuvo la dinámica ni el protagonismo del primer tiempo, pero cada vez que se dignó a atacar fue mucho más peligroso que su rival. Parecía que el final se iba a desarrollar en las cercanías del arco de River, pero a los 43, Lanzini aprovechó un contragolpe, tomó mal para a la defensa local, eludió a Saja y anotó el 2 a 0. River ganó bien, de principio a fin.

