Buenos Aires, 3 de mayo.- Juan Román Riquelme se presentó hoy ante un fiscal contravencional y apenas le bastaron quince minutos para negar que haya sido amenazado o apretado por la barra brava.


Riquelme llegó a las 11.30 a la fiscalía a cargo de Martín Lapadú, quien lo había citado para que especifique los motivos de la presencia de barras bravas el 11 de abril en Casa Amarilla, y a las 11.45 se retiró, sin formular declaraciones a los periodistas que aguardaban frente al edificio, en Bartolomé Mitre al 1700.


Riquelme, tal cual se especulaba, llegó media hora antes al despacho de Lapadú, donde tuvo que declarar en forma solitaria, habida cuenta que fue citado como testigo con lo cual no puede tener abogado a su lado.


Riquelme, que la semana pasada se había excusado de ir y envió un escrito a través de un abogado informando que no haba sido apretado por la barra, se mantuvo en sus dichos y señaló que lo conversado con los integrantes de La Doce fue ‘una charla de fútbol‘.


‘Dio algún detalle más de cómo había sido esa conversación, con muy poca precisión, pero negó haber sido apretado, intimidado o amenazado‘, aseguraron a DyN fuentes judiciales.


La convocatoria de Lapadú fue de oficio habida cuenta que al salir a explicar del porqué no haba celebrado el gol récord 219 de su compañero Martín Palermo en el 4-0 ante Arsenal deslizó que tuvo que ver la presencia de la barra.


Eran momentos en plena interna Palermo-Riquelme, y en días en que Palermo blanqueó esas diferencias públicamente. Por esos días trascendió que la barra la habra exigido a Riquelme que le pase más la pelota al Titán. Al partido siguiente La Doce lució banderas de apoyo exclusivo al goleador.


Si bien Lapadú no había descartado llamar a declarar a dirigentes, en la fiscalía admitieron que la causa marcha al archivo.