La mayoría de los protagonistas de la lucha en la vanguardia de las diferentes categorías, ya tienen alguna anécdota dakariana que les haga recordar San Juan, que formó parte del recorrido en 6 de las 8 ocasiones que el rally se desarrolla en Sudamérica.
Entre ellos, los hermanos Marcos y Alejandro Patronelli, quienes marchan en el primer y segundo lugar de la clasificación general de los cuatriciclos. Ayer Marcos, salvo una caída sin consecuencias, completó el recorrido sin inconvenientes, por lo que siguió como un recuerdo el abandono que sufrió en su anterior participación, en 2014. “El cuatri se apunó y por querer sacarlo cayó a un barranco. Ahora, lo único de esta caída fue una espina clavada en la mano”, soltó con una sonrisa el líder de la clasificación general.
Alejandro se sorprendió cuando se enteró que había sido el vencedor de la etapa de ayer y de San Juan, recordó “el año 2011, cuando pasé por debajo del puente con una mano quebrada. Y de todas las veces, de su calor. El de la gente y el de las temperaturas infernales, demasiado para mí pero ¡aguante San Juan!”.
Ayer, la sensación térmica superó los 40 grados y eso fue el punto en común de todos los recuerdos. El holandés Gerard De Rooy, cómodo líder en la clasificación general de los camiones afirmó que siempre recuerda el calor que sufre acá. Y esa es también la evocación de Federico Villagra, el multicampeón argentino de rally que está realizando una gran actuación en su debut en la categoría camiones. “No me olvido más de esto. Fue una etapa muy dura, que no dio respiro. Por lo extensa que fue, siento que es la más dura de todo este Dakar”, evaluó.
Quien se le llena de elogios al momento de hacer memoria es Antoine Meo. El francés compite por primera vez en el Dakar y ayer consiguió su segunda victoria de etapa, pero es la tercera vez que compite en San Juan. Las otras dos veces fueron por el Mundial de Enduro, en 2012 y 2013, y ganó las dos fechas. Para él, San Juan es sinónimo de victorias solamente. “Me pone muy contento San Juan. Su terreno es muy exigente, con sectores muy técnicos, y siempre un calor agobiante”, evaluó.
Otro caso particular es el del sanjuanino José Luis González, quien compitió en las dos ediciones anteriores pero ahora dirige el equipo de 1 encargado de repuestos, 10 mecánicos y 4 choferes que realizan la asistencia de 42 camionetas que emplea la organización en la logística. “Es una gran experiencia que estamos viviendo y todas las cosas marchan muy bien. Eso sí, este año no competí por una lesión pero aseguro que vuelvo el año que viene”. Si vuelve el Dakar a San Juan, podrán seguir anotando anécdotas.
