Boca, con un terrible derechazo a los 45’ del complemento de Román Riquelme, venció a Tigre por 1-0 en Victoria en un resultado que fue demasiado premio para el conjunto de Carlos Bianchi, que volvió a arrastrarse en el campo de juego y prácticamente no mostró argumentos para llevarse los tres puntos.
El Xeneize sólo tuvo veinte minutos aceptables: los iniciales. Fue entonces cuando amenazó a Javier García, primero con un derechazo de Luciano Acosta que se estrelló en el palo y luego con un remate de Claudio Riaño que el arquero controló en dos tiempos. Luego fue todo del Matador, que complicó con la velocidad de Kavin Itabel y Matías Pérez García y con la potencia de Ariel Nahuelpan.
El arquero de Boca, Agustín Orión, tuvo que responder en varias oportunidades para evitar la caída de su arco. Atoró con rapidez a Nahuelpan luego de una buena maniobra de Pérez García y luego le desvió al córner un remate al mismo mediocampista.
Lo cierto es que el partido pareció el fin del ciclo de varios jugadores xeneizes en el club. Boca no tuvo identidad, presentó niveles individuales muy bajos y ni siquiera mostró actitud para ir a buscar el triunfo que finalmente se llevó.
Tigre, que pelea por el descenso, fue superior durante casi todo el encuentro, pero falló en el último toque o en la definición. Pagó muy caro la falta de puntería en los metros decisivos. Y con tiempo cumplido, cuando el empate ya era demasiado premio para Boca, apareció Juan Román Riquelme y, con un bombazo desde afuera del área, puso el 1-0 definitivo. Los minutos que luego se disputaron fueron de relleno absoluto. El Matador sintió muy fuerte el golpe en la agonía y por eso no inquietó nunca más al arquero Orion. Para el Xeneize es un poco de oxigeno pues llegó a los 20 puntos, quedando a siete del único líder, River, cuando restan cuatro partidos en este certamen.
Fuente: tycsports.com

