A esta altura ya parece una sana costumbre para San Martín. Por tercera temporada consecutiva tiene un inicio muy bueno al cumplirse la novena fecha, es decir poco menos de un cuarto del recorrido para lograr el ascenso. Incluso esta vez -al mando de Darío Franco- a diferencia de las dos anteriores se encuentra como puntero y con el plus de contar con tres unidades de ventaja sobre su inmediato perseguidor. Buscando que la historia tenga un final feliz en junio del 2011 a diferencia del año pasado y el de este, existen cuatro razones para alimentar la ilusión. Un repaso por cada una de ellas tratando de sumar el segundo ascenso en apenas cuatro años.
1 Estilo único
Esta es sin dudas la diferencia más notable con el equipo de Hrabina en el 2009 y también en parte se diferencia del de Marini en el 2008. El Verdinegro actual demostró en canchas difíciles como la de Rosario Central (1-1) o Independiente Rivadavia (1-0, para la primera alegría en el Parque) que siempre apuesta por tres atacantes netos y dos volantes mixtos que generan juego. Con el Pomelo en su cargo, el equipo contaba con tres delanteros a esta altura del torneo (Quiroga, Roda, Husain), pero los mediocampistas no eran tan creativos al tener a Rojas y Décima en esa zona del campo. Y tampoco los laterales de ese conjunto (Damiani y Tavio) contaban con la proyección de Acosta o en menor medida Floris. En el 2009 la formación mutaba en el amanecer del certamen de acuerdo a si era local o visitante. Nunca Hrabina paró tres puntas netos y afuera de Concepción, llegó a jugar con un solo delantero, más el doble cinco de Gallardo y Torresi. Al inicio le dio buenos resultados, pero después la generación de juego comenzó a ser una gran materia pendiente.
2 Misma base
La famosa columna vertebral de un equipo en este caso no sufrió variantes. Pocrnjic, Grabinski, Alderete y Penco son piezas inamovibles y los dos primeros encabezan los mejores promedios para DIARIO DE CUYO. El volante central cada vez rinde mejor y el goleador del equipo es "SP9" con cuatro alaridos. El año pasado, pese al buen inicio, Quique hizo muchos cambios en las primeras fechas. Del equipo del estreno a la novena fecha se dieron cuatro variantes, la mayoría de ellas en la zona de volantes y lo que también derivó en pasar del dibujo 4-3-1-2 al 4-4-2 que lo caracterizó en su mandato. Durante el arranque de la era del máximo goleador de San Martín en la categoría también se dieron múltiples modificaciones. Es más, uno de ellos fue el ingreso al arco de Pocrnjic por Botero, quien largó de titular y perdió el puesto tras una lesión. Los atacantes fueron el otro sector del campo que rotó conforme pasaron las fechas.
3 Sin tanta presión
Los refuerzos que contrató San Martín para esta temporada, 20 en total para ser otra vez el club que más sumó, no generaron tanta expectativa como hace un año o cuando el equipo recién descendía de Primera. Salvo Grabinski, Messera y Poggi, el resto de los nombres, si bien rindieron hasta ahora de buena manera, no causaban tanta impresión. Cuando Marini armó el plantel se trajeron 20 jugadores "nuevos": Ceballos, Husain, Damiani, Tavio, fueron algunos de los nombres picantes. Con Hrabina la historia no fue muy distinta en ese aspecto: 16 refuerzos destacándose los Tonelotto, Stang, Gallardo, Sparapani. Arrancar sin el rótulo de "candidato", por más que a esta altura ya lo tenga debido a su gran juego, es otra arista a favor.
4 DT bajo perfil
Franco está muy lejos de la exposición que tuvieron tanto Marini como Hrabina. Su forma de dirigir tan efusiva es lo único que se le puede marcar como algo que sale del molde de una persona calma a la hora de expresarse fuera del césped. Su discurso para adentro del vestuario es diametralmente opuesto a ese frenesí con que conduce al equipo. Marini y Hrabina eran dos técnicos con grandes dosis de protagonismo, con todo lo que ello implica. En planteles como los que ellos condujeron con jugadores de gran trayectoria eso resulta algo contraproducente.

