Radio, televisión y diario. También páginas de internet. Hasta las redes sociales ya pasaron a ser parte de consulta permanente. Cualquier medio de comunicación que informe del Dakar está agendado en los familiares de los sanjuaninos que están en competencia. Pero eso no basta. Recién cuando suena el teléfono y se escucha la voz más esperada cada día, es cuando sienten que pasó otra etapa. Que Lima está más cerca, aunque ellos permanezcan en San Juan.
Cada caso tiene sus particularidades. "’Esta es nueva para nosotros… una más”, dijo con una sonrisa cómplice Adriana, la esposa de Ricardo Martínez, quien compite por primera vez en un Dakar. El empresario minero y agrícola está acompañado por su hijo mayor, Ramón, mientras que en San Juan esperan Adriana y sus otros tres hijos: Agostina, Daniel y Milagros. El padre del piloto, que también se llama Ricardo, recordó que cuando se enteró de lo que iba a emprender su hijo, le fue directo: "’En ese momento estaba un poco excedido de peso. Entonces le dije que le podía hacer bien por dos motivos. Aparte de darse el gusto, iba a mejorar físicamente+.
Los Sisterna están más curtidos. De hecho, Lino y su hijo Juan Pablo -que participan por tercera vez consecutiva en un Dakar- están acompañados por el resto de la familia, que estrena un trailer pensado para la ocasión: Silvia, la esposa de Lino, y sus otros cuatro hijos, Silvia, Lino, Federico y Lisandro. Acá, los que esperan el contacto son el padre de Lino, con el mismo nombre, sus hermanos Mónica y Roberto, junto a sus propias familias y la madre de Silvia, María Copalás, principalmente. Lino, con 92 años, confió que cuando no reciben novedades "’me pongo muy nervioso. Entonces me recorro todos los programas de televisión. Todos en la familia estamos muy pendientes de los sucesos que se vayan produciendo”.
Semejanzas
Cuando se encontraron ayer para la sesión de fotos, ambas familias ya sabían que los dos vehículos figuraban en la lista de partida de la antepenúltima etapa, luego de una noche de jueves en la que las noticias eran escasas y no se sabía si seguían o no en competencia. Para los creyentes, la Fe es el apoyo a las incógnitas. "’En esos momentos, rezo”, afirmó Adriana, mientras que Roberto Sisterna, hermano mayor del piloto mostró su confianza en que Lino y Juan Pablo llegarán a destino: "’Tengo una Fe en Dios inmensa. Estoy confiado en que van a llegar, es lo más lógico. Es una pena todos los inconvenientes que han tenido y uno se angustia un poco. Pero están bien, Dios los protege”.
Para Mónica, toda la familia Sisterna está involucrada con el buggy 383: +Mi padre, que todavía tiene carnet de conducir, se fue manejando por su cuenta hasta el autódromo de El Zonda para recibirlos a Lino y Juan Pablo. Y al vuelco que se vio por televisión, lo grabó el novio de una de mis hijas y ya lo subieron a internet. Pero lo mejor es cuando hablamos. Silvia (su cuñada) me contaba que veía el mar y que se acordaba de cuando nos vamos de vacaciones. Es que veraneamos las familias juntas y con ella nos pasamos mucho tiempo simplemente mirando el mar+.
El Dakar ya está metido en parte de las hebras de esos lazos familiares. Ricardo Martínez (padre) enviudó hace 6 meses. +Mi hijo nos comunicó que iba a competir unos 15 días antes que falleciera su madre, Ana Muñoz. Ella por supuesto que se opuso al principio. Aunque recapacitó y le dio su aprobación y su bendición”.
Así, cada vez que suena el teléfono y Martínez o los Sisterna cuentan a sus familiares que están bien, éstos también se sienten con una felicidad que no se puede comparar.

