Dicen que lo que cuesta vale. Y realmente fue así anoche para San Martín, que metió un enorme triunfo por 2-0 sobre Talleres y escaló a la sexta posición para quedar a sólo 3 puntos de meterse en el grupo de los 3 que ascenderán a Primera al final de la temporada.

Por eso el festejo, por eso el desahogo, y por eso el sueño se agiganta. Para una victoria vital, sufrida, que se dio en los 7’ finales, cuando la presión lógica estaba en cancha, y cuando Azconzábal ya había cambiado el dibujo para defender con 3 y jugarse con 3 atacantes.

Tres puntos que marcaron el 12do juego de local en el que el Verdinegro no cae y que marcó el regreso al triunfo tras dos empates. Victoria que al término del primer tiempo empezó a gestarse, tras un inicio errático con San Martín proponiendo su juego, el de hacerlo por abajo, pero entregando mal los pases, siendo impreciso, sin profundidad y llevando a tener todas las pelotas divididas.

Todo eso cambió pasados los 30’ del periodo inicial. Fue después de la triangulación para el pase final a Leandro González, quien definió afuera. Esa mala resolución benefició al juego colectivo y al oficio de un equipo que empezó a darse cuenta que no podía dejar pasar el tren, más sabiendo que había otros resultados ajenos que lo beneficiaban en la tabla y las aspiraciones.

Y desde ahí todo cambio más allá que Talleres siempre presionó y fue un hueso muy duro de roer. A los 32’, cayó el centro rasante al que no pudo darle luego Quiroga, y en la siguientes tras un rebote luego del tiro de esquina Mauro Bogado remató por encima del parante. A la que se le sumó sobre los 42’, la mejor chance de ese momento, tras el pase medido de Quiroga para que González, derecho y de frente al arco, definiera mal.

Con otra mentalidad encaró el segundo tiempo, en el que Talleres también tuvo sus chances en los pies y cabeza de Klusener principalmente. Arrancó con una subida de Jofré, para la falta posterior y el centro que peinó Hoyos. Sobre los 8’ cayó esa reacción y oportunismo de Klusener. El Verdinegro contestó con el disparo de Bogado y el de Cristian Alvarez que Aguilar sacó al tiro de esquina.

San Martín estaba cerca, pero le faltaba la puntada final, por eso el Vasco Azconzábal movió el tablero y además de que ya había ingresado Pablo López, le sumó a Gastón Caprari y Matías Silva para defender con 3 y poner muchas gente de oficio en el ataque.
Y esa formula le dio resultado, porque el equipo se acomodó mejor con Bogado por derecha (empezó por izquierda), con González sobre izquierda y jugado en ataque sacó a relucir sus reales ambiciones y obligaciones.

Ese buen trajinar que logró, se vio primero a los 33’ tras el remate de Quiroga que dio en el palo, para en la siguiente llegara el penal que Bogado, a los 38’, rompiera el arco y cerrarlo con la definición de Pérez a los 43’ para el 2-0 en un paso gigante al ascenso.