Después de 363 días de aquella polémica final de la Copa Argentina ganada por Boca a Rosario Central, ambos equipos se volverán a enfrentar hoy (21.15 por el Canal 632 de Directv) en el estadio Mario Kempes, esta vez por cuartos de final, y con el objetivo de ganar el torneo que clasifica a la Libertadores 2017.

Aquella recordada final fue el 4 de noviembre del año pasado, cuando el Boca que dirigía por entonces Rodolfo Arruabarrena venció a Central por 2 a 0 y obtuvo su segundo trofeo ese año, porque ya era campeón del torneo de Primera, en un partido que terminó en escándalo y con serias acusaciones de todo Rosario Central ante el mal arbitraje de Diego Ceballos.

El árbitro, en esa caliente noche cordobesa, cobró un penal en una infracción afuera del área y un gol en posición adelantada favorables al equipo boquense, ambos compartiendo la responsabilidad con Marcelo Aumente, el juez de línea 2.

Aquel encuentro le costó a Ceballos ser sancionado y no dirigir más en Primera división, pero también quedó sobre su historia profesional la mancha de una actuación para el olvido y teñida por la sospecha que es materia común en el fútbol argentino.

El cruce del fixture quiso que casi un año después, otra vez ‘Xeneizes‘ y ‘Canallas‘ se vean cara a cara y que los recuerdos de la final pasada pesen en el ambiente y en la tensión de un encuentro en el cual la actuación del arbitro Patricio Loustau será seguramente más observada que la de los 22 jugadores que lo protagonizarán.

“El que se quema con Boca ve un partido y llora”, dijo el vicepresidente de Rosario Central, Luciano Cefaratti, después de tocar las dos bolillas y ver si alguna estaba fría, las cuales tenían el nombre de los dos posibles árbitros que dirigirían el partido, en una acción innecesaria pues las bolillas no eran elegidas con su mano por persona alguna, sino que caían directamente del bolillero de la AFA.

La frase del dirigente rosarino seguramente quedará en los anales del “folclore” del hincha, pero no era apropiada para condimentar un partido que ya tenía demasiadas suspicacias y fuego encendido.

“Fue una payasada y una estupidez”, respondió el presidente de Boca, Daniel Angelici, como para darle un poco más de morbo a lo que sólo tiene que ser un partido de fútbol.

En lo estrictamente futbolístico, para los dos equipos es un partido clave. Para Boca porque por historia y por razones económicas no puede quedar afuera de la Copa Libertadores. Y para Central, porque después de la derrota por 1 a 0 de local en el clásico de Rosario ante Newell’s, ahora solo le queda vengarse de aquella final perdida.

Los dos saldrían con variantes con respecto al triunfo de Boca ante Temperley por 4 a 0 y a la igualdad de Central ante Huracán por 1 a 1 en Parque Patricios.

La historia dice que Boca ganó tres veces la Copa Argentina (1969, 2012 y 2015) mientras que Central no obtuvo ninguna, pero llegó a las finales en 2014 (perdió ante Huracán) y en 2015 (cayó ante Boca).