La única vez que salió del país, Osvaldo "Pájarito" Páez, 18 años, fue el año pasado a Chile para correr los Binacionales. Su consagración como campeón argentino juvenil de ruta, el último febrero en Bahía Blanca le abrió las puertas de la selección al pibe que vive en Rawson.
"Estoy muy orgulloso de poder vestir la camiseta de la selección en un Mundial", comenzó diciendo cuando se le preguntó que pasaba por su cabeza. El joven, que es vecino del barrio Procesa Sarmiento, contó que, "este fue el primer año que tuve objetivos claros. Primero el Argentino y luego Panamericano".
La Federación Argentina de Pista y Ruta (FACPyR) decidió no asistir al Panamericano juvenil y apostar por el Mundial, por eso hoy, Páez viajará a primera hora a Buenos Aires y sobre el mediodía abordará, junto a sus compañeros de selección un vuelo de Lufthansa que hará escala en Frankfurt antes de depositarlos en la capital de Rusia.
Ayer, después de una sesión de masajes, "Pájarito" estuvo en el taller de Ernesto "Pollito" Fernández, terminando de acondicionar su bicicleta. Una Privitera totalmente de carbono, que llevará llantas de alto vuelo y tendrá tubos marca Tufo, que llevan un líquido para evitar las pinchaduras.
"Yo le comenté que el sólo hecho de participar de un Mundial para nosotros es una hazaña", explicó el técnico Fernández, quien ha monitoreado todo su trabajo de entrenamiento. "Culminar una prueba de este tipo entre los 20 primeros es un hecho alentador y no por no estar en el podio debe desilusionarse", afirmó el entrenador, haciendo referencia al diferente apoyo que reciben los jóvenes europeos con respecto a los sudamericanos.
Simple, de pocas palabras, Páez guarda en su esmirriado físico un corazón de guerrero al que apelará para tratar de llegar lo más arriba posible. "Quiero hacer un gran Mundial", se limitó a afirmar el joven deportista que parte hoy.

