A jugársela. El Verdinegro tendrá su última chance el próximo domingo cuando reciba en Concepción a Talleres, que a su vez se jugará ingresar a la Copa Sudamericana del 2020.

San Martín necesita sumar. Como sea pero sumar en la urgencia y eso leyó su entrenador que decidió un modelo distinto en Santa Fe. Similar al que uso en su visita a San Martín de Tucumán con tres volantes de marca y salida mas dos volantes externos veloces y un solo punta para contragolpear. La receta simple fue efectiva desde el juego ante Colón porque el Verdinegro complicó al Sabalero marcando muy cerca de su línea de fondo y saliendo rápido por los espacios generados en la presión al rival. Le faltó eso sí, la contundencia para traducir esa sencillez táctica en gol. Fissore le dio equilibrio en la marca con mucha contención y resolviendo siempre a espaldas de Bogado y de Gelabert que tuvieron más soltura para intentar jugar.

El Pampa y Mauro trataron de manejar los tiempos y de sacarle vértigo al juego que proponía Colon. Después, bien abiertos, Villarruel y Solis fueron mas que generosos para desdoblarse en la marca y saliendo disparados al ataque. Sufrieron un desgaste enorme pero cumplieron en el modelo. Y arriba, solo y a todas fue el empeñoso Pablo Palacios Alvarenga que en cada quite del fondo les marcó a todos el pase con sus diagonales. Le faltó contundencia pero tuvo sus opciones.

 

Se olvidó. De ganar este equipo de Rubén Forestello: en los últimos siete encuentros sumó cuatro empates y tres caídas. Estos números explican su presente tan complejo.

 

Forestello recién cambió de esquema en los últimos 25’ de partido con el ingreso de Denning y la salida de Gelabert, sabiendo que la urgencia por ganar era enorme. San Martín fue overol y practicidad para buscar lo que necesitaba.