Finalmente la estatua que tiene en el estadio de Racing se manchó. El técnico más idolatrado en los últimos años, incluso por encima del propio Alfio Basile, puso fin al tercer ciclo en el club de Avellaneda, siendo este el peor de todos. Lejísimos del primero cuando llegó a la gloria con el título en el Apertura 2001, dejando atrás una sequía de 35 años en torneos locales. Reinaldo Carlos Merlo pegó el portazo ayer bien temprano y presentó la renuncia, luego que el martes por la noche el presidente, Víctor Blanco, le afirmó que "’podés seguir hasta terminar este torneo, pero después no vas a continuar”. Este solterón empedernido, de 63 años y quien en una conferencia de prensa desmintió alguna vez haberse teñido, no aceptó este plazo y se fue. Obviamente, ya hay una catarata de posibles sucesores, pero está claro que la salida de Merlo es otro golpe a los entrenadores que transitaron la gloria en los clubes grandes del país y luego, en otro proceso, debieron irse antes de tiempo y sin los resultados esperados.

Merlo dirigió a Racing en esta etapa en 25 partidos: 8 triunfos, 6 empates y 11 derrotas, fueron la ecuación que provocó su salida. Mala relación con algunos referentes y la falta de llegada a los más juveniles por la diferencia generacional. Mostaza sufrió profundos cuestionamientos desde hace varias fechas. Su feeling con la gente sólo estiró la agonía. Su partida es una muestra más de estos tiempos, donde los buenos recuerdos ya no cuentan. Un caso patente ocurre con Carlos Bianchi en Boca, cuestionado más que nunca y que tiene su continuidad todavía no asegurada. Al Virrey lo sostiene el apoyo popular, aunque la dirigencia lo tiene en la mira tras un año y medio de gestión donde acumuló menos del 50% de los puntos en juego.

En el eterno rival de Racing, Independiente, pasó otra caída de un DT idolatrado. Américo Gallego llegó a fines de la temporada anterior para salvar al Rojo del descenso y estuvo lejísimos de ese objetivo. El presidente, Javier Cantero, lo echó en la recta final de la campaña cuando la historia se comenzó a definir para el primer descenso en la historia del club.

Hasta el propio Basile, una leyenda viva del Racing campeón del mundo en 1967, en su ciclo del 2012 que duró solo diez partidos, debió irse de la peor manera luego del 1-4 en el clásico ante Independiente, cuando en el vestuario Teófilio Gutiérrez sacó un revólver ante las críticas de sus compañeros.