Diez horas por una entrada, así podría resumirse lo que vivieron los fanáticos de la Selección de Chile ayer entre la madrugada y la tarde. La expectativa de los trasandinos es gigantesca. Jugar cuartos de final frente a Venezuela, rival que según la mayoría, es un trámite, generó tanta expectativa que ayer durante casi todo el día, por calle Santa Fe casi que no se podía transitar. Veredas colmadas. Niños, mujeres, hombres. Hinchas de todas las edades haciendo fila (que llegaba hasta calle Mendoza e inclusive doblaba por ésta hacia Córdoba) para conseguir su entrada. La venta de los tickets se habilitó recién a las 15 y fueron sólo populares ya que las plateas se habían agotado el día anterior. Hubo gente desde las 4,30 de la madrugada. Los cánticos alentando a su Selección amenizaron la espera. No faltaron los juegos de naipes u otros pasatiempos. A medida que fueron pasando las horas, el cansancio y el fastidio se empezaron a notar. Hasta que por fin, algunos se fueron con su preciada entrada, mientras otros pasaron malos ratos por no conseguirlas.