Decenas de miles de simpatizantes albicelestes invadieron ayer Río de Janeiro y sus principales puntos turísticos, cuando aún restan dos días para la trascendental final del Mundial 2014, entre Argentina y Alemania. Después de la clasificación del miércoles pasado del conjunto de Lionel Messi y compañía al partido decisivo, los hinchas comenzaron a arribar de forma constante a la "Cidade Maravilhosa" ya sea por aire o por tierra y todo se tiñó de color celeste y blanco, aunque se espera un desembarco aún mayor hoy. El aeropuerto internacional de Galeao mostró un flujo constante de argentinos que aterrizaron a lo largo de todo el día y tuvieron la fortuna de conseguir un vuelo directo.