Consciente del rechazo popular que genera, Lance Armstrong reapareció en una prueba cicloturista en el estado de Iowa, su primera presencia ante el público tras confesar en enero pasado que consiguió sus siete títulos del Tour de France con ayuda del doping.

Mientras el británico Chris Froome festeja por ser el nuevo rey del ciclismo en París, el estadounidense Lance Armstrong, reapareció en la pequeña localidad de Council Bluffs, donde se disputa desde el domingo y durante toda esta semana la tradicional marcha The Register’s Annual Great Bicycle Ride Across Iowa (RAGBRAI), la más antigua de Estados Unidos.

“Me llamó para saber si podía participar y le dije: ‘Por supuesto’”, reveló Juskiewicz, director de la prueba.

El estadounidense mide ahora sus pasos públicos tras una sanción y una confesión que le costó el repudio popular y que lo tiene pendiente de decisiones judiciales que podrían hacerle perder hasta 135 millones de dólares.

“Para ser sincero, será un corredor más. Todos son bienvenidos”, aseguró Juskiewicz, director de una prueba que combina el recorrido por todo el estado de Iowa con conciertos y actividades recreativas al final de la jornada. La Ragbrai no estará sometida a controles antidoping ni supone un incumplimiento de la sanción de por vida que pesa contra Armstrong.