Si algo demostró este San Martín, es que nunca se achica sea la cancha que sea. Lo evidenció antes en Concepción, y ayer lo ratificó en su primera salida. No luce ni brilla, pero rinde y te come los talones para poner de manifiesto que la acción y reacción son posibles para este grupo. Porque cuando parecía que estaba para ser goleado, ya que antes de los 20 minutos perdía 2-0, sacó a flote su teoría de batalla y el premio lo encontró. Le empató al Estudiantes de Verón, e incluso pudo ganarlo en base a la presión que metió de tres cuartos para adelante.


1-Hizo agua

San Martín empezó mal el partido. Y todo lo que se hace mal, tarde o temprano se paga, y San Martín lo pagó demasiado temprano. Porque arrancó mal parado en el fondo, dubitativo en el medio y el Pincha no le tuvo piedad. Fueron 20 minutos en los que el Verdinegro no encontró su lugar en la cancha, y sus falencias aparecieron. Lo desbordaron constantemente y en el medio trastabilló. Así Estudiantes lo primereó, le anotó por duplicado y puso en aprietos al equipo de Garnero, a tal punto de pensar que revertirlo era demasiado complicado por entrar dormido. Sumado a que Penco debió irse lesionado.


2-Golpe por golpe

Tras esos golpes, el Verdinegro se repuso, creció, se paró firme y le creó situaciones a Estudiantes. Por ello no fue casualidad, que en el último minuto del primer tiempo Emmanuel Mas descontara. Aunque antes del grito del sanjuanino, hubo muchas virtudes que lo llevaron a equilibrar el partido. El "Mencho" Bustos se adueñó del mediocampo con su marca para no darle respiro ni opción de creación a la "Brujita" Verón, mientras que su ladero, Pablo Cantero, le puso el buen trato de pelota.

Ello tuvo continuidad en el complemento, apoyado por la velocidad de Maxi Núñez, quien debió retrasarse para darle vértigo a la creación, con la buena ubicación de Graf en el área y la provechosa labor de Mauro Bogado por la derecha en su debut como titular.


3-Tiene respuesta

La levantada de San Martín fue una clara respuesta a su apuesta. Ya no dudó en el fondo cuando lo apuraron como pasó en el inicio. Se solidificó el equipo y se hizo uno. Fue anulando al Pincha de la cancha. Y el compromiso de buscar el resultado e intentar jugar lo hicieron terminar con un empate altamente merecido. Incluso finalizó mejor que Estudiantes, con un jugador más. Punto que sirve, suma y demuestra que a este modelo versión "Primera", nunca hay que darlo por muerto.