Tras la dura derrota ante Independiente en Avellaneda y el enorme triunfo sobre Lanús que lo volvió a poner en carrera, San Martín se puso como meta cosechar 9 de los 12 puntos que le quedaban al Torneo Final para lograr así la ansiada permanencia en Primera División. Y el primer paso para ello lo dio con el triunfo 3-1 de visitante ante Tigre en Buenos Aires el lunes pasado, desarrollando un juego muy inteligente y al cuál se tiene que aferrar para las 3 finales que se le vienen.

“Ya sacamos cuentas y con 9 puntos vamos a estar tranquilos. Lo más duro y donde se nos puede escapar algún punto puede ser contra River por cómo viene y lo que se juega, y Belgrano porque es complicado”, le manifestó la semana pasada a DIARIO DE CUYO el arquero Luis Ardente, poniendo en su boca, la meta de todos.

Y San Martín arrancó con el pie derecho, ganando, porque está dispuesto a dar batalla y porque hace rato que se acostumbró a pelear por el descenso. Tiene argumentos sólidos para quedarse en la categoría porque la urgencia de los promedios no fue una presión para jugar bien, a tal punto que le cambió el pensamiento a todos esos ilusos que hace más de un mes lo daban muerto y sin chances, para hoy decir que el Verdinegro no merece irse a la B.

Lo demuestra en cada presentación y esto se basa, primero, en el mensaje del entrenador Darío Forestello, pasando por el convencimiento de sus jugadores, la explosión de algunas individualidades, pero por encima de todo eso la clave es la claridad para jugar y la convicción para sostener su propuesta.

Por eso San Martín sigue dando batalla y ganando varias por goleada. Y el lunes ante Tigre dio una muestra más que lo que se propone lo logra y que ahora va por esas 6 unidades más que tiene como fija -y aguardar un traspié de Argentinos- (ver ‘tabla de la salvación‘).

En Victoria dio un paso tan grande como las dos definiciones del cordobés Claudio Riaño. La obligación no fue presión y sacó un partido adelante. Triunfó de visitante tras 7 meses y medio y va por más. Sacarse esa mochila pesada que cargaba sobre sus hombros ahora le da más fuerza para ir por más.

“Ojalá sigamos jugando así”, expresó ilusionado Forestello a la salida del vestuario en la cancha de Tigre luego de la victoria. Y en esas cuatro palabras ya está la bajada de línea para sus jugadores. Belgrano en Córdoba es el próximo rival y para nada imposible. Que tiene un punto positivo para el Verdinegro y es que el Pirata ya no juega por nada, puesto que el fin de semana pasado logró su objetivo de clasificar a la Copa Sudamericana, la meta que se había puesto.

El futuro siguiente pondrá a Estudiantes cara a cara en el Hilario Sánchez y cerrará en el Monumental contra River. Pero para eso falta mucho, ya que este equipo aguerrido y que se tornó compacto, piensa y trabaja en el día a día para enfocar su misión en un sólo lugar y que cada vez siente más cerca porque el objetivo tiene sustento, está vivo y convencido y porque está ante una misión de la que se convenció que no es imposible.