Vincenzo Nibali (Astana) remató la temporada con la victoria en solitario en la clásica de Lombardía, la última carrera denominada “monumento” de cada año, que en esta ocasión cumplió su 109ª edición. El siciliano atacó en el descenso de Civiglio, tras un festival ofensivo de su equipo en las duras ascensiones previas. El español Daniel Moreno (Katusha), tuvo una muy buena actuación, persiguió sin desmayo al italiano. Le recortó tiempo, pero finalmente terminó en segunda posición a 20 segundos.
La prueba comenzó en Bérgamo, bañada en lluvia, y terminó con sol a orillas del lago de Como después de 245 kilómetros repletos de colinas recorridos a 39 kilómetros por hora de promedio.
Astana agarró el toro por las astas en los momentos decisivos, a unos 70 kilómetros de la meta, cuando llegaron las duras subidas del Ghisallo y, sobre todo, el Muro di Sormano, una pared con rampas cercanas al 30% en las que Mikel Landa (Astana) hizo una selección radical. Fue bajando Civiglio, donde Nibali exhibió sus dotes para descender, sacó un puñado de segundos y sus perseguidores y aprovechó que nadie se decidía a perseguirlo.
Sólo Dani Moreno se esmeró y lo obligó a que mantuviera un ritmo continuo de duro pedaleo en los últimos cinco kilómetros. El madrileño recortó de un plumazo bastantes segundos en la subida a San Fermo por lo que Nibali, ganador del Tour de Francia 2014, debió seguir arriesgando en el descenso para ganar su primera clásica llegando primero hasta una orilla del lago de Como, donde celebró con algarabía.

