Ottavio Bottecchia, en 1923, cuando se corrió la 17ma edición del Tour, fue el primer italiano en figurar en puestos de podio. En esa carrera fue segundo escoltando al francés Henri Pelissier. Luego, en 1924 y 25 el friulano se impuso en la Grand Boucle.
En 1925 Italia, con Bottecchia como ganador y Bartolomé Aymo, tercero, copó el podio, que completó el belga Lucien Buysse, quien ganó en 1926.
Recién 13 años después, en 1938 oro italiano se llevó a su casa la malla amarilla de líder. el florentino, Gino Bartali que por entonces tenía 24 años superó al belga Felicien Vervaecke y al galo Victor Cosson. En ese interín los ‘tanos’ sólo habían llegado a ser escoltas: Giussepe Pancera (1929), Learco Guerra (1930 y 33), Giuseppe Martano (1934), Ambrogio Morelli (1935) y Mario Vincini (1937).
Luego del impase obligado de siete ediciones, entre 1940 y ’46 por la Segunda Guerra Mundial, vendría un período donde los italianos trasladaron a la ronda gala un duelo nacional entre dos excepcionales escaladores. Bartali repitió en 1948 (diez años después de su primer triunfo) y en 1949 hicieron 1-2 con la victoria del joven Fausto Coppi sobre el ya veterano Bartali.
Coppi, a quien apodaban ‘il Campionissimo’ lo ganó por segunda vez en 1952.
Pasaron ocho años para que otro italiano ganara el Tour. Y quiso el destino que hicieran otro 1-2: otro fiorentino, Gastone Nencini, se quedó con la carrera escoltado por su compatriota Graziano Battistini.
Felice Gimondi, en 1965, cortó cuatro años consecutivos de dominio del francés Jaques Anquetil. Esa victoria fue la que inició la mayor sequía de victorias italianas en el Tour. Luego de 33 años, en 1998, Marco Pantani hizo que la bandera de su país flameara en lo más alto del mástil frente al Arco de Triunfo. En poco más de tres décadas sólo habían logrado cuatro segundos puestos: Gimondi en 1972, Claudio Chiapuci en 1990 y 1992 y, Gianni Bugno en 1991 (en la que fue la primera de las cinco victorias consecutivas del español Miguel Indurain).
Desde el triunfo del ‘Pirata’ Pantani hasta ayer que Vincenzo Nibali (que había sido tercero en 2012) les pasó el trapo a todos, solamente Ivan Basso, tercero en 2004 y segundo en 2005 (ambos declarados desiertos porque había ganado Lance Armstrong) puso a Italia en puestos protagónicos de la carrera más importante del ciclismo rutero mundial.

