En la B Nacional los futbolistas repiten una y otra vez que “la clave para lograr la permanencia es hacerse fuertes de locales”. Desamparados hace tiempo que no puede cumplir con tal premisa y anoche no lo ‘ayudó’ el cambio de estadio para jugar ante su gente. Es que debido al resembramiento que afronta el Bicentenario de Pocito, donde jugó siempre el puyutano como local hasta anoche, debió mudarse al Templo de Trinidad. El 1-1 final le dejó sabor a poco ya que sigue sin cantar victoria frente a sus hinchas. Un dato: su última victoria en San Juan fue hace ocho encuentros, en el clásico ante Independiente Rivadavia, cuando Marcelo Bonetto amagó con renunciar.

La tabla de la localía de cada equipo en la categoría refleja que el puyutano se encuentra penúltimo con un porcentaje del 31% de los puntos obtenidos. Es que de los 14 partidos que disputó en la provincia, ganó 3, empató 4 y perdió los restantes 7. Repasando la actual sequía en los ocho recientes encuentros de local cosechó 3 empates (Merlo, Chacarita y Brown de Puerto Madryn) y 5 caídas: ante Huracán, Atlético Tucumán, River, Gimanasia e Instituto, que le propinó la derrota más abultada ante su público con aquel 1-4 hace dos semanas.

La cancha de Trinidad contó con un piso óptimo para desplegar buen fútbol, tal cual era la intención de este Desamparados. Pero seguramente los nervios y la tensión por otra vez ganar le jugaron en contra a sus futbolistas. El estadio del León seguirá siendo el reducto donde Sportivo hará de local por la fecha 30 recibiendo a Almirante Brown. Mientras que de acuerdo a cómo esté el césped del Bicentenario para dentro de cuatro semanas se verá si recibe en Pocito a uno de los candidatos a pelear por los ascensos a Primera como Quilmes. Luego, le queda en el camino a recorrer en San Juan otros tres adversarios como Ferro, Aldosivi y Rosario Central. Lo que está claro es que para recuperarse, juegue donde juegue, tiene que ganar.