San Juan, 5 de junio.- Lejos de tener como ídolos a Lionel Messi, Carlos Tevez, Sergio Agüero y Javier Mascherano, entre otras estrellas de la Selección argentina, Francisco Castro, de 5 años, sueña con ser como Sergio Romero y poder compartir con él un momento en la estadía del equipo en San Juan.

El tremendo fanatismo por Chiquito de este pequeño que vive en la Villa Obrera, Chimbas,y asiste a Jardín en la escuela Ciudad del Sol, comenzó el año pasado en el Mundial de Brasil. “Hasta ese momento, para él una pelota era sólo un juguete más, pero con el correr de los partidos, alguien le llamó la atención”, contó su mamá Mayra López a DIARIO DE CUYO, y agregó que “al ver que a la Selección casi no le hacían goles, dijo que tenía el mejor arquero. Desde ese momento mi hijo no dejó de pedirnos que le tiráramos penales, porque él sólo quería atajar”.

Lo que siguió fue nada más que el crecimiento de la admiración de Francisco por el actual arquero de la Sampdoria italiana, que se puso unos guantes de lana que encontró en su casa y empezó a seguir a su ídolo. Sus padres le pateaban penales y él se tiraba, pero cuando no podían darle el gusto, remataba contra una pared y esperaba el rebote para atajar. “Si nadie me entrena, me voy a entrenar sólo”, fueron las palabras del chico según su madre, al mismo tiempo que pidió que le compraran unos guantes de arquero y el conjunto que Chiquito utilizaba en ese entonces en la Selección.

Una vez que tuvo el equipo completo de Romero, para Francisco no podía existir el fútbol sin que él no fuera arquero. Comenzó a jugar en la escuela de fútbol Los Diablitos con el único objetivo de llegar a ser como su ídolo cuando sea grande. Allí, todos los conocen como “Romerito” y él se enorgullece del apodo. “Siempre tuvo la idea de atajar, nunca quiso jugar en otro puesto. Además, tiene una voluntad enorme”, contó el coordinador de la escuelita Luis Vera.

El mini Romero entra a la cancha y de inmediato se mete por completo en el juego. Está atento a cada jugada, sale a cortar cuando sus compañeros no llegan y defiende los tres palos con uñas y dientes. Luego, cuando llega la tanda de penales al final del entrenamiento, sus compañeros lo arengan y él trata de lucirse en cada intervención.

Sus padres, como no podía ser de otra manera, se muestran orgullos mirándolo desde afuera de la cancha. “Como mamá llego a emocionarme hasta las lágrimas cuando veo cómo se prepara en cada entrenamiento y cada partido. Es increíble que con tan sólo 5 años tenga ese amor por ser arquero, que se lo despertó Sergio Romero. En cada partido se escucha a las otras madres que comentan lo tierno que se ve Francisco cuando se tira en cada atajada, porque transmite muchas ganas y amor para defender el arco”, expresó Mayra.

Esta noche llega la Selección a San Juan, con Sergio Romero entre sus figuras. Obviamente, Francisco ya lo sabía de antemano y vivió una previa a pleno, por eso les pidió a sus papás que le compren una entrada para ubicarse detrás del arco, ya que sabe que en algún tiempo seguro va a estar cerca de su ídolo. Pero ese no fue el único pedido: el pequeño quiere ingresar al Bicentenario de la mano de Chiquito. Si lo logra o no será cuestión del destino, lo que nadie le quitará es el sueño de seguir creciendo y esforzarse día a día para llegar a ser un gran deportista.

Las atajadas de Francisco