El español Rafael Nadal, considerado el mejor tenista de la historia sobre polvo de ladrillo, se sobrepuso al mal clima que imperó en Buenos Aires y se coronó campeón del Argentina Open de tenis tras superar en la final al tandilense Juan Mónaco por 6-4 y 6-1.

Nadal, cuarto en el ranking mundial y máximo favorito al título del torneo, empleó una hora y 28 minutos para vencer a Mónaco (60) ante 5.000 personas que se acercaron hasta la cancha central del Buenos Aires Lawn Tennis y disfrutaron de su tenis, luego de padecer demoras e interrupciones a raíz de la lluvia que afectó la ciudad.

El tenista nacido en Mallorca hace 28 años conquistó su título número 65 en el circuito de la ATP y extendió la hegemonía de españoles campeones en Buenos Aires, ya que desde 2008, cuando alzó el trofeo el cordobés David Nalbandian, los siete campeonatos siguientes quedaron en manos de integrantes de ‘La Armada’.

El inicio del partido se vio desnaturalizado por el mal estado de la cancha, con charcos de agua visibles y una lluvia persistente que motivó una interrupción de casi una hora, con el marcador 1-1, luego de que ambos mantuvieran su servicio.

Nadal, enojado por la falta de sensatez del juez de silla, que insistía en que se podía jugar y no hacía más que poner en riesgo el físico de los tenistas, interrumpió la final, se juntó con su amigo Mónaco y luego de un breve diálogo decidieron parar para que reacondicionen el polvo de ladrillo.

En la reanudación, Mónaco salió decidido a tomar la iniciativa, con tiros profundos para mantener a ‘Rafa’ en el fondo, a la defensiva, y así logró ganar sin problemas su servicio y hacerle un partido parejo al mejor de todos sobre polvo de ladrillo, muy alentado por el público que lo apoyó durante toda la semana.

El español, incómodo, varió su táctica y comenzó a arriesgar con tiros más angulados, tanto de derecha como de revés. Esa estrategia le reportó el primer quiebre del partido, se adelantó 4-3 y marcó la primera diferencia en su favor.

Nadal confirmó el quiebre y con el marcador 5-4 sacó para set, que se lo llevó por 6-4 luego de cuatro errores no forzados de ‘Pico’, algo ansioso por acortar los puntos, y también errático con su derecha.

El tandilense comenzó a bajar el nivel, no fue el mismo que había mostrado un tenis sólido en este torneo.

Esa notoria merma ante un tenista del calibre de Nadal cambió radicalmente el desarrollo de la final, puesto que pagó caro sus errores y el desenlace llegó por decantación.

El español aprovechó las equivocaciones del tandilense y lo quebró de entrada, con un revés paralelo cuando ‘Pico’ subía a la red, lo que generó admiración en el público. Luego, el español sacó para 2-0 con el partido encaminado a su favor.

Nadal siguió tallando con su derecha, ajustó la devolución y eso le reportó otro quiebre, se adelantó 3-0 y luego sacó para 4-0, con un dominio total y su rival resignado.

El público, en tanto, intuía el final. Entonces la gente se dedicó a vitorear a tres de los más grandes tenistas argentinos de la historia que presenciaban la final desde la platea, Guillermo Vilas, David Nalbandian y Gastón Gaudio, los tres aclamados, mientras Nadal se ponía 5-1 cómodo.

El final llegó con otro quiebre, esta vez para 6-1, y al fin Nadal pudo festejar luego de nueve meses de ‘sequía’, tras su novena coronación en Roland Garros.