El escocés Andy Murray le ganó ayer al canadiense Milos Raonic por 6-4, 7-6 (3) y 7-6 (2) para festejar por segunda vez en su carrera el Abierto de Wimbledon como ocurrió en la temporada 2013.
El británico, de 29 años, entró a la historia ya que se convirtió en el primer tenista del Reino Unido en ganar dos veces el certamen. Y se sacó la espina de esta temporada por caer ante el serbio Novak Djokovic en las finales de Roland Garros y Australia.
En la “Catedral” y ante su público, Murray, número dos del mundo, superó a Raonic luego de dos horas y 48 minutos de juego y se alzó con su tercer Grand Slam, pues también se había coronado en el US Open 2012.
‘Tuve grandes momentos y duras caídas, así que hoy (por ayer) es un honor volver a tener el trofeo en mis manos‘, expresó un emocionado Murray ante los aplausos de sus padres y de uno de sus entrenadores, el checo Ivan Lendl, quien observó como su pupilo logró lo que él no pudo como jugador.
“Jugar en Wimbledon es duro pero no me gustaría ser primer ministro. Ser campeón es el premio no solo para mí, sino a un grupo de trabajo que está realizando de la mejor forma posible su labor”, manifestó Murray, quien no cedió un solo saque durante su duodécima victoria consecutiva en césped.
El canadiense Raonic, número siete del ranking de ATP, luchó pero se topó con un sólido
Murray que lo privó de ganar por primera vez este tradicional torneo. “Murray está jugando de una manera increíble y me parece que es imposible ganarle en la actualidad, y más en su casa como es Wimbledon.
En lo personal, cierro un torneo muy bueno, que me demostró que puedo pelear con los mejores mano a mano e incluso vencer a un genio como es Federer”, destacó el subcampeón.
Raonic se quedó también con las ganas de trepar al quinto lugar del mundo.

