Dos situaciones se vivieron en el vestuario de San Martín tras la derrota, porque la tercer caída consecutiva provocó un malestar y más por tratarse ante el clásico rival. Después de una larga espera para que el entrenador Verdinegro, Pablo Lavallén, analizara la caída, cuando salió del vestuario del Malvinas y ante el requerimiento de los medios sanjuaninos para dialogar, sólo tiró “no voy a hablar, el lunes lo hago” y se marchó ante los reiterados intentos de la prensa.
Pero no sólo fue eso, ya que mientras se retiraba con un gesto de preocupación y evadiendo los micrófonos, se apreció que en su mano derecha llevaba hielo. Luego se supo que en el vestuario le “pegó” una trompada a la pared y esa era la causa. El “Mono” Claut, su ayudante de campo, simplemente lo justificó en que “tiene el vuelo a las 20 porque hoy es el cumpleaños de 15 de su hija y si ustedes (por la prensa) lo frenan pierde 15 minutos y no llega”.
Pero así como Lavallén prefirió el silencio, el que tomó la posta fue el vicepresidente de San Martín, Jorge Miadosqui, a quien la derrota en Mendoza le dolió demasiado y en sus declaraciones se justificó. Argumentó no coincidir con el desempeño ni los cambios que hizo el técnico, resaltando que hubo jugadores que tuvieron un bajo nivel y que los que están afuera no tienen lugar, confesando que se juntará con el técnico para hablar y pedirle argumentos. “Me duele mucho esto porque éste es el partido de la gente, el que todos queremos ganar, es el clásico y me molesta mucho irnos sin nada”, confesó Miadosqui y agregó “los cambios tendrían que haber sido antes. En el primer tiempo pudo hacer alguno, hay jugadores que no rindieron. Estábamos perdiendo y los buenos pateadores los deja en el banco. Tenemos un plantel grande y hay jugadores que ni siquiera juegan. Me duele esto, siento que lo perdimos nosotros y lo voy a hablar con Lavallén para que de sus explicaciones”, se sinceró el vice.

