Argentina pasó de un primer tiempo en el que le faltó claridad, juego y sociedades, a un segundo parcial en el que fue pura efectividad para terminar goleando a Panamá 5-0 en su segundo juego de la Copa América y se clasificó a los cuartos de final. Lugar al que anoche accedió simplemente por la magia que le puso Lionel Messi, quien debutó en el torneo ingresando a los 16’ del segundo tiempo y se despachó con 3 golazos y la asistencia para el grito de Agüero (Otamendi convirtió en los 45’ iniciales).

Hubo un antes y un después de Messi en cancha, más allá que Argentina se adueñó del marcador rápidamente con el gol de cabeza de Otamendi a los 6’ del arranque del encuentro. Porque más allá que jugó cómoda, no terminó de meterse en el partido y dividió demasiado las pelotas, para un partido intenso aunque con escasa creación. Sumado a que el parcial inicial fue rápido en juego, pero cortado con faltas.

La falta de creación y profundidad marcó el camino de Argentina, ante un conjunto panameño que futbolísticamente hizo poco y su juego brusco, al correr desde atrás a los volantes argentinos, lo condicionó a los 31’, cuando se fue expulsado Anibal Godoy por golpear a Gaitán.

Argentina remató tan sólo una vez al arco y concretó. Y con esa imagen de deuda en juego, más allá de dominar y no pasar sobresaltos, salió a jugar el complemento. Y buscó sorprender con los disparos de media distancia: primero Marcos Rojo con una diagonal, y luego Nicolás Gaitán de frente. Aunque la claridad recién la tuvo pasado el cuarto de hora cuando Messi dejó atrás la lesión que sufrió en el amistoso en San Juan e ingresó para debutar en la Copa y el estadio estalló.

Y en la primera intervención armó sociedad con Banega y juntos dejaron en posición de gol a Lamela, que no alcanzó a controlar la pelota. Pero fue en la segunda pelota que tocó y fracturó. Mal rechazo defensivo de Panamá, que dio en el cara de Higuaín y ese rebote dejó a la “Pulga” frente el arco y definió con clase a los 23’ para el primer tanto de su trilogía en Chicago. Ya que 10’ después, con un tiro libre perfecto, siguió de festejó y a los 42’ volvió a convertir. Y fue Agüero quien cerró la goleada en la noche mágica de Lio.