Lionel Messi practicó por primera vez ayer por la tarde con el plantel del seleccionado argentino y su presencia en el campo de entrenamiento del equipo de fútbol americano Spartans cambió literalmente el clima en la interna del grupo y también en todo el ámbito de referencia, donde sus 22 compañeros pasaron desapercibidos para la prensa y los curiosos que se acercaron.
Claro que ese clima de puertas para adentro y hacia fuera solamente para la prensa argentina, no fue de la mano del ambiente, que con una temperatura de 38 grados castigó duramente a todos los presentes, en el día más caluroso del año en San Francisco y su zona de influencia en la costa oeste estadounidense.
Y después, claro, estaba el otro clima, el de la expectativa por ver al mejor futbolista del mundo, que en realidad estuvo ‘bajo cero‘ en comparación con lo que suele elevar el termómetro de la atracción el capitán argentino.
Sin expectativas en la afición, con someras referencias en los medios deportivos que esencialmente hablan del ‘equipo de Messi‘ y no de Argentina, se puede decir que el entrenamiento en que el rosarino volvía después de una lesión en la parrilla intercostal izquierda y hubiese generado una desmesurada expectativa en el resto del planeta, aquí no fue tal.
Entonces Messi pudo entrenar diferenciado junto al desgarrado Lucas Biglia en un rincón del campo de juego desarrollando trotes muy livianos y pasando permanentemente por debajo de los chorros de agua que emergían de los grifos abiertos más para refrescarlo que para regar un césped impecable.

