Lionel Messi, autor de los tres goles del seleccionado argentino en la victoria por 3 a 1 ante Suiza, confirmó su condición de indiscutible en el equipo que conduce Alejandro Sabella y dejó en claro que de a poco intenta validar con la camiseta nacional el lugar de “Rey del fútbol mundial” alcanzado en Barcelona.

La “Pulga” es el mejor jugador del mundo y sólo le bastaron un par de toques, apiladas y pinceladas de su talento, más los últimos cinco minutos de partido acompañado de una ráfaga goleadora para demostrarlo.

Está claro que el rendimiento de Messi estuvo muy lejos de los alcanzados con el equipo catalán, pero una vez más fue el único jugador que intentó torcer el curso de la historia en un partido chato y terminó volcando la balanza a favor de Argentina, al igual que en el último partido de Eliminatorias ante Colombia, cuando marcó el gol de la victoria por 2 a 1.

Con este “hat trick”, el primero de su carrera vistiendo la casaca nacional pero que cuenta por decenas con la “blaugrana”, el rosarino, nacido el 24 de junio de 1987, acumuló 22 tantos en 68 partidos con la Selección argentina.

Los goles con el elenco Albiceleste (antes de ayer vestido de azul), esos que tanto le pide el hincha y el periodismo que lo ve festejar todos los fines de semana por televisión con Barcelona, llegaron y todos juntos.

De todas maneras, que el genio y la brillantez de Messi, elegido mejor jugador del mundo por la FIFA las últimas tres temporadas, no enceguezcan ya que el equipo nacional mostró un nivel preocupante en ciertos aspectos del juego que pueden ser perjudiciales a futuro si no se les pone atención.

Lionel Messi demostró todo lo que puede generar. Algo que no todos ven.