Cuando lo madrugaron en el amanecer del partido parecía que los nubarrones del cielo también estaban dentro de la cancha. Pero sacó fuerza de flaquezas y dio vuelta el resultado para irse al descanso con un triunfo parcial tranquilizador. Pero en el segundo tiempo la historia -más bien el lado negativo- se repitió y aquel triunfo esperable se trastocó con una derrota dolorosa (2-3). Más todavía porque se dio en el clásico cuyano ante Godoy Cruz.
No hay caso con este San Martín. Ayer jugó mejor, estuvo al frente, pero la historia terminó siendo la misma: No pudo ganar. Y, lo que es peor, perdió. No sólo el clásico ante el Tomba sino más chances en su afán de recortar la diferencia a aquellos que lo anteceden en el sueño de quedarse en Primera. Hoy por hoy, con 15 partidos sin ganar, este Verdinegro está caminando por la cornisa. Sigue metido entre los tres que descienden (los otros dos son Unión de Santa Fe e Independiente) y las urgencias son un bumeran en su vida.
Frente al Tomba dejó muestras de una clara mejora. En todo sentido. En el juego. En las ganas. Y hasta en la inteligencia para aprovechar pelotas paradas con jugadas bien diagramadas que terminaron en goles.
Pero todo aquello bueno del primer tiempo, cuando perdía con un gol de Obolo y lo dio vuelta con dos pepas que llegaron por arriba (Sánchez en contra y después Ledesma), se fue al rincón del olvido con aquellas desinteligencias en el complemento, que le sirvieron en bandeja el triunfo al tombino de Palermo.
Cuando San Martín no se desesperó y se lo llevó por delante a la visita, fue lo que más disfrutó su gente. Porque el ecuatoriano Bolaños fue un arma ofensiva preocupante para el Tomba. Porque Luna hizo valer su pegada, Alderete su despliegue y porque las jugadas preparadas en la semana dieron sus frutos.
Pero ese yerro en la marca por el lado de Alvarez para que el Mago Ramírez empatara y aquel otro compartido por Mas y Pocrnjic para que Obolo la mande al fondo fueron duros mazazos para el sueño Verdinegro. Forestello tendrá que seguir trabajando. Se le viene Quilmes y eso no es poco. El clásico ya quedó atrás…
