Se lo vio siempre nervioso. Impreciso. Contenido. Era lógico. Debutaba como titular en la Selección argentina y nada más ni nada menos que en las Eliminatorias Sudamericanas. Emmanuel Mas estuvo lejos de ser el de siempre. Pero no fue sólo una tibia actuación del sanjuanino. Se contagió del mal desempeño de todo el equipo argentino. Jugó forzado por las situaciones y no le pudo encontrar la vuelta a sus obligaciones de marca. Es que los ecuatorianos, siempre veloces para aprovechar los espacios, lo superaron inclusive en velocidad y practicidad.

Tal vez en sus incursiones ofensivas estuvo lo mejor del ex San Martín. Porque en ciertas oportunidades se proyectó como suele hacerlo pero en sólo una ocasión su subida le dio una chance a la Argentina pero el disparo final de Tevez se fue desviado.

Emmanuel Mas largó metido en lo suyo. Ordenado y obediente de lo que debía hacer. Pero bastó que una vez Valencia y otra Caicedo le ganaran la pelota por poner mejor el cuerpo que él para que el sanjuanino entrara en un nerviosismo general.

Ya en el complemento, con una ausencia de buen juego general en el equipo argentino, el lateral de San Lorenzo se mostró impreciso y llegó tarde a la marca. Es indudable que pagó un caro precio por su debut en un partido oficial con la camiseta Albiceleste. Encima con un desempeño malo en todas las líneas del equipo que dirige Martino.

Justo en un partido tan desfavorable, Emmanuel puede haber perdido puntos en su presencia como titular en el puesto. Porque las críticas generales se dirigen principalmente a la defensa del equipo argentino. Ni él ni Roncaglia pudieron ponerle cerrojo a sus costados, algo que le da créditos a la vuelta de Rojo y Zabaleta, los marcadores de punta titulares y que se desempeñaron en esos puestos durante el último Campeonato Mundial.

Esa fragilidad defensiva y la falta de brújula en el juego fue desgastando las chances argentinas. Inclusive la salida rápida de los ecuatorianos fue un problema sin solución, ya que Argentina tuvo que tratar de frenar como pudo el ímpetu de los rivales. El sanjuanino recibió una tarjeta amarilla cuando le cometió una infracción a una proyección de Paredes. Antes, inclusive, estuvo obligado a bajar con infracción a Valencia cuando este entraba al área en una de las veloces contras del rival que tenía destino de gol.

Para el sanjuanino, como para todo el equipo argentino, urge olvidar rápido la actuación de anoche y pensar en la recuperación. Los debuts, se sabe, siempre son complicados. A la Selección Argentina le tocó sufrir eso. Pero en el fútbol la revancha está a la vuelta de la esquina. El martes deberá medirse con Paraguay en Asunción. Buena chance para cambiar la cara.