Más del palo de Pancho Lamolina que del Sheriff Castrilli, pese a que con sus 36 años no sea de la misma generación que los últimos dos grandes referentes del arbitraje nacional. Periodista deportivo recibido en 1999 y con pasado en el tenis en Menores, donde llegó a perder una final con Mariano Puerta, desde el sábado por la noche está en boca de todos. Que si hizo bien, que si hizo mal, que si lo que le falló, tal cual admitió apenas finalizó Vélez-Arsenal, se equivocó en la forma, etc, etc, etc. Se trata de Germán Raúl Delfino, quien junto con el mundialista Néstor Pitana están considerados los mejores árbitros del país y son candidatos a estar en la Copa América de Chile, un objetivo que se le complicó bastante "al personaje del fin de semana" en la Argentina. Es que a los 12′ del segundo tiempo en el José Amalfitani Delfino cobró un penal para el local por una supuesta mano de Rosero Valencia (defensor de Arsenal), cuando Mariano Pavone (atacante de Vélez) llegaba al área para cabecear. Por esa acción, el colombiano vio su segunda amarilla y fue expulsado. En el momento en que el equipo de Liniers estaba por patear el penal, de golpe, el Pato Abbondanzieri, ayudante de Martín Palermo en Arsenal, salió disparado hacia el campo reclamando que la mano había sido de Pavone. Un dato clave: la televisión acababa de repetir la jugada y se notaba en detalle la mano del Tanque, algo que le informaron vía celular a Abbondanzieri y de ahí su ira. Delfino dio marcha atrás no sólo con el penal (sancionó tiro libre para la visita en su propia área) e hizo "reingresar" a Valencia. Las imágenes de TyC Sports mostraron al cuarto árbitro, Lucas Comesaña, hablando con un productor de la TV que le informó lo que había ocurrido. El escándalo comenzaba a tener vida y Delfino quedaba en el medio de la tormenta, dándole vida una vez más a un tema bien polémico: ¿debe la tecnología incluirse en el fútbol?

La primera consecuencia fue que ayer la AFA decidió "pararlo" para el próximo fin de semana, aduciendo que "no fue prolijo su accionar", algo que ya había anunciado el domingo Miguel Scime, el director de Formación arbitral en la AFA. Pese a que finalmente se hizo justicia, Delfino marchó preso…

"De chico insultaba bastante a los árbitros. Entre los 16 y los 18 años, iba a la cancha a ver a mi equipo y bueno, los put**aba. Pero no desenfrenado, ¡eh! Un insulto normal, digamos", contó Delfino en una entrevista sobre su gran pasión, por la cual dejó de lado una futura carrera de futbolista: "Un defensor rústico, que de vez en cuando una patada daba", rememoró.

Delfino se mostró dolido apenas finalizó el encuentro y en el propio túnel la televisión lo entrevistó. "No actué bien: son cosas que no me pueden ocurrir", describió, al borde de las lágrimas.

En marzo del 2011, Germán, quien cuenta con una cuenta de Facebook que lo considera "el árbitro más sexi" (sic), expulsó a Martín Galmarini (Tigre) por una supuesta mano en un partido ante Gimnasia. El volante no recibió ninguna sanción de la AFA porque, mediante los videos, se comprobó que no tocó el balón con la mano. Delfino fue parado una fecha y el propio árbitro admitió que ése era (hasta el sábado) "el peor error en mi carrera".

El accionar de Delfino tiene antecedentes en el país y el mundo. El caso emblemático fue la expulsión a Zinedine Zidane en la final del Mundial del 2006 por darle un cabezazo al defensor italiano Marco Materrazzi. Horacio Elizondo no observó la acción, pero se valió de la ayuda brindada por el cuarto árbitro, Medina Cantalejo, quien le notificó lo ocurrido y por eso Zizou vio la roja en primer plano.

En la Argentina, el año pasado y por la B Nacional, Luis Alvarez le sancionó penal a Carlos Arano (Huracán) por una supuesta mano. Pero el árbitro cuando se acercó al defensor y observó que tenía sangre en su nariz, entendió que le había pegado el balón en el rostro y cambió su fallo ante la locura del plantel de Aldosivi.

Guillermo Marconi, titular del SADRA, uno de los gremios de árbitros del país, salió a pegarle a Delfino: "No se hace justicia a cualquier precio: hay reglas que cumplir", lo embarró. En contrapartida, Federico Beligoy, actualmente juez y presidente de la AAA, lo ayudó con "hace rato que pedimos que en el fútbol esté la ayuda de la tecnología".

"Tiene que ser algo muy grosero para que yo dé marcha atrás, cuando se toma una decisión, en el 99% de los casos no se cambia", sostuvo Delfino hace un mes en un programa de televisión. Una frase que lo dejó aún más expuesto por su accionar en Liniers.