Llegó “El Momento”. Se acabaron las palabras. En la noche de hoy, ya madrugada del domingo se producirá un espectáculo deportivo que será visto por más de mil millones de personas en 140 países, la pelea unificatoria por los títulos welter de la AMB y CMB. Nuestro Marcos René ‘Chino‘ Maidana tendrá la difícil misión de derrotar al estadounidense Floyd Mayweather. Ambos subirán al ring del MGM de Las Vegas, entre la 1 y 2 de la mañana. De ese cuadrilátero de 6 x 6 metros uno solo bajará triunfador.
Afirmar una victoria de Maidana es improbable, pero no imposible. En realidad lleva todas las de perder. Se mide ante el mejor peso por peso, un estilista excepcional que marcha invicto con 45 victorias, 22 de ellas en peleas con títulos mundiales, el hombre que domina todo, desde sus bolsas hasta los rivales que enfrenta. Sin dudas la figura máxima de este deporte en el siglo XXI.
Es, como lo dijimos hace dos meses y medio cuando se confirmó el combate, la más añeja confrontación que propone el boxeo, la de un estilista con un peleador. No descubríamos nada por entonces, como tampoco lo haremos ahora diciendo que en condiciones normales es Mayweather quien cuenta, por calidad y técnica, con las mejores perspectivas para seguir reinando.
Pero como esto es boxeo y no es una ciencia exacta, que afirme la victoria de uno sobre otro, quedan en el tintero algunos aspectos que Maidana, con el poderío de sus puños y con el empuje de su corazón, puede llegar a revelar sobre Mayweather. ¿Tendrá Money la fortaleza suficiente para superar un golpe neto como el que le aplicó en el primer round, El Chino a Broner?
No nos queda otra alternativa que esperar hasta esta noche y ver cómo se desarrolla la pelea para sacarnos la duda.
Por lo pronto después de ver los pesajes (Maidana 66,400 kg) y Mayweather (66,224 kg), salta a la luz que el estadounidense está medio kilo más liviano que en sus combates anteriores. Tiene que estar muy veloz, no sólo de manos, sino de piernas para evitar la guerra que le planteará el bombardero argentino para meter “su mano”. Nuestra mano.

