Después de la demostración de poderío que expuso el equipo del Sindicato Empleados Públicos en la primera etapa de la 8va Vuelta a los Valles Iglesianos, donde se quedó con los tres primeros puestos del podio y colocó seis hombres entre los primeros diez clasificados, se suponía que en el último capítulo de la carrera su misión principal era la de mantener la casaca de líder que exhibía con orgullo Laureano Rosas y defender las posiciones conseguidas por sus corredores.

Aunque lo del sábado fue contundente y parecía inmodificable, el resto de los equipos salió ayer a vender cara su derrota. Al fin de cuentas, eran 28 los ciclistas separados por una diferencia de 17 segundos. Sólo durante unos cinco kilómetros reinó la tranquilidad en el pelotón. Cuando el camino comenzaba a endurecerse con sus desniveles hasta Pismanta, Ricardo Escuela saltó y con él se fueron su compañero de equipo Javier Salas, Juan Pablo Dotti y Nicolás Naranjo. Entraron a la Ruta 149 con diez segundos de ventaja. La diferencia se amplió a 35 segundos cuando salían de Tudcum y, en el juego del gato y el ratón, con el equipo del SEP trabajando a la cabeza del pelotón se redujo a nada cuando entraron a Rodeo.

En esos cuatro giros y fracción los ataques fueron casi continuos, con los ‘bichos verdes‘ saliendo a cerrar los huecos que producían en el pelotón quienes rompían la armonía del pelotón. Durante el transcurso de la tercera vuelta el cordobés Darío Alvarez edificó una escapada en la que se prendieron Juan Gáspari y Sergio Aguirre, llegaron a sacar una veintena de segundos en la ‘subida‘ de calle Santo Domingo y fueron neutralizados al promediar la última vuelta. En ese instante fundieron bielas algunos compañeros del líder quien había guardado fuerzas para encarar la parte final con las pilas bien cargadas.

Gáspari, incansable, metió la última estocada que fue repelida con eficacia por los gregarios de Rosas por lo que la llegada en un embalaje entre la veintena de pedalistas que habían superado la exigencia de un terreno con muchos desniveles y el castigo, casi permanente, del Conchabao, que no quiso perderse la fiesta y llegó unos minutos antes del mediodía, como suele ocurrir.

Y, en la lucha de velocistas, Ricardo Escuela expuso toda su categoría. Rosas llegó pegado a su rueda y ambos festejaron, uno la victoria en la etapa y el otro en la general.