Era el día. Esperar 21 años valió la pena para sacudir a Iglesia y poner en lo más alto del mapa del fútbol del interior sanjuanino a San Lorenzo de Rodeo. El Santo del Barrio América, en pleno corazón de Rodeo, parecía león herido tras perder hace siete días atrás la primera final (0-1) ante la ADA ante su gente, pero no estaba muerto. Quería revancha, tenía sed de gloria y en pleno viento Zonda sopló más que la ADA para arrebatarle con absoluta justicia el cetro del mejor del interior conquistando la edición de los 50 años del Torneo de Clubes Campeones al redondear un 3-1 en Albardón, con dos goles de Darío Correa y otro más de Julio Cuello.
El descuento albardonero fue obra de Pedro Chicahuala, aunque quedaba ya poco tiempo para haber ido a los penales. Pero certamen, que tuvo el aporte de los premios y la Copa Challenger de Diario de Cuyo, tiene dueño y merecido. Es que San Lorenzo entró para ganarlo, explotó lo que no había sabido hacer en Iglesia y a los 15’ del primer tiempo ya había conseguido el 1-0 con una media vuelta del lungo Correa que insólitamente tuvo tiempo de girar, medir y vencer a Leo Avila ante el estatismo de ADA.
Estaba todo igual y la tranquilidad fue el jugador extra que usó San Lorenzo porque empezó a manejar más y mejor la pelota con el circuito entre Castillo, Emil Guajardo y Caballero. Así, hizo entrar en su desesperación a la ADA que para colmo cometió otro error garrafal en una desinteligencia de Vedia que le dejó servido otra vez el gol a Correa y el ex-Punteto no perdonó para a los 33’ de esa inolvidable primera etapa estar ya arriba por dos goles y acariciando el sueño de ganar el torneo por primera vez.
En el complemento, no hubo reacción en la ADA por más que Omar Malla metió los tres cambios. Para colmo, a los 32’ Cuello acarició la pelota para poner el 3-0 para San Lorenzo y dejar sumido en la más absoluta impotencia a un ADA que apostó el resto que tenía y descontó. Pudo haber llegado a los penales por un dudoso penal que no le cobraron a Vedia, pero San Lorenzo ya había hecho lo suyo.

