La cancha casi que no tiene tierra. La mayor parte del campo de juego está plagada de piedras. En una esquina de la cancha, un palo de escoba clavado en el piso con una botella, sirve como banderín de córner. Los arcos son sumamente precarios y resulta casi ilógico imaginar que en ese campo de juego alguna vez, sobre todo por la calidad del suelo de la zona, pueda llegar a crecer césped como en cualquier cancha de fútbol. Igual, a ellos no les interesan esos lujos. Ayer fue un día por demás especial porque lograron algo histórico. Se trata de la Unión Vecinal Difunta Correa, que ayer puso primera en su sueño: debutó oficialmente en la Liga Caucetera de Fútbol con su Quinta y Sexta División. Y eso para los pobladores de la zona que se calzan el rol de dirigentes, resulta demasiado.
A casi 60 kilómetros de la capital sanjuanina, apenas ingresando al paraje de la Difunta Correa, todo un ícono para la fe popular, a mano izquierda se puede ingresar al predio donde está la cancha. Allí casi un centenar de personas, entre chicos, mujeres y hombres, practican diariamente el deporte que sirve para despejarlos de sus obligaciones cotidianas y sobre todo para sacar a los chicos de los peligros de la calle. El proyecto de obtener su Personería Jurídica comenzó hace tres años atrás pero como nunca se pudo concretar, la Unión Vecinal de la Difunta Correa le dio el permiso para que mediante una serie de trámites necesarios, los chicos pudieran cumplir su sueño. El predio que actualmente ocupan pertenece a la Administración de la Difunta Correa, pero mediante un comodato firmado por Daniel Rojas, los chicos pueden practicar allí.
La ilusión comenzó a tomar firmeza hace poco más de dos meses. Lucio Saavedra, un comerciante de la zona, quien asumió como presidente, se puso manos a la obra en el proyecto iniciado por la Comisión anterior, y rápidamente mediante apoyo de la Liga y la Municipalidad de Caucete, ese grupo de dirigentes, ayer alcanzó la primer parte de su sueño. La Quinta y Sexta División ya pudo jugar por primera vez “por los puntos”. “Esto es cumplir el sueño de padres, madres y chicos que se pusieron como fin poder competir oficialmente en la Liga y hoy estamos cumpliendo eso. Es un orgullo que Vallecito tenga su equipo oficial, estamos muy emocionados. La Difuntita nos ayudó”, contó el presidente del club.
Ese esfuerzo mancomunado, se basó en realizar rifas, sorteos y pedir la colaboración al turismo que asiste al Paraje. Con esos fondos fueron abasteciéndose de lo necesario para poder competir. Ahora, esos dirigentes van por más. Si bien cuentan con equipos de Primera y Cuarta División pero no pueden competir en la Liga por no contar con predio cerrado, la idea es seguir rebuscándoselas, haciendo rifas o sorteos, para poder sanear los gastos que requieren los planteles cada fin de semana para poder trasladarse a las otras canchas de Caucete. Según contaron, cada viaje a la capital caucetera está valuado en 2 mil pesos y ese costo para el club es prácticamente inalcanzable.
Igual nada parece detenerlos. El primer paso ya está dado. Tomando como principal impulsor la felicidad de los chicos que quedó reflejado ayer, esos entusiastas dirigentes, seguirán luchando contra viento y marea para ir creciendo como institución. Total, la fe todo lo puede.

