San Juan.- El que tuvo paciencia, fue pícaro o logró el ‘OK’ de algún empleado del hotel, tuvo el privilegio este mediodía de acceder a metros de los jugadores de la Selección cuando bajaban de sus habitaciones.

Si bien la mayoría pasó de largo, hubo tres pesos pesados de la Aregentina que decidieron frenar la marcha: el arquero Sergio Romero, Ezequiel Lavezzi y, ni más ni menos, que el N°1 del mundo, Lionel Messi.

Fue un instante, tal vez no llegó a dos minutos el momento, pero para los que allí estuvieron, un tiempo que para sus vidas quedará marcado a fuego.

Sonrisas, gritos de los más fanáticos que desde lejos veían la escena sin poder acercarse,pero siemrpe dentro del marco de lo normal.