Cristian Pavón, quien ingresó durante el segundo tiempo para revitalizar el ataque de Boca y abrió el marcador, más los otros relevos, Fernando Gago y Pablo Pérez, autor del segundo tanto, fueron los más destacados de un Superclásico sin figuras excluyentes. En el arco, Orion se mostró muy seguro, dominante en su área. Apareció cuando hizo falta. En la defensa, tuvieron un más que aceptable rendimiento Peruzzi, Burdisso y Díaz, quienes estuvieron muy rápidos para anticipar a los rivales. El punto flaco en defensa, nuevamente, se dio con Monzón debido a estar demasiado acelerado. En el medio, la actuación en general del equipo no fue la mejor, teniendo en Lodeiro su punto más débil, algo que se viene repitiendo con las tareas del uruguayo quien luego de un gran comienzo en el equipo se fue diluyendo. Cubas tuvo mucho quite, aunque se lo notó falto de precisión en las entregas. Mientras que en la ofensiva, Osvaldo estuvo demasiado solitario y buscó más de lo que generó, de hecho abrió la jugada del gol de Pavón. Chávez, de floja actuación, y el empeñoso Carrizo, completaron una ofensiva que estuvo lejos de la mejor versión. Los ingresados, el ya mencionado y figura Pavón, más Gago y Pérez, quien liquidó el superclásico con su zurdazo, le dio otra tónica al equipo y así generaron en Arruabarrena más de una disyuntiva sobre cómo formara el equipo el próximo jueves, en Núñez, por la Copa Libertadores.