Ninguno de los dos se va a olvidar del 5 de octubre del 2014. Es que para cualquier jugar disputar un superclásico es cumplir un sueño y más aún si toca convertir un gol. Se trata de las historias del defensor de River, Germán Pezzella, y su colega de Boca, Lisandro Magallán, quienes ayer inscribieron su nombre en la rica historia de los superclásicos. Igual, los dos se fueron sin lo principal: la victoria para su equipo.

En el caso de Pezzella la película resultó más emotiva ya que el zurdo, de 23 años y formado en las inferiores del club, ingresó a la media hora del complemento y en una de las primeras pelotas que tocó la mandó al fondo de la red. Germán sacó máximo rédito al rebote innecesario que dio el arquero, Agustin Orion, y así empató el juego. Pezzella es el habitual primer suplente en el fondo de River, quedando por detrás de los centrales titulares como son Jonathan Maidana y Ramiro Funes Mori. El zurdo ya se posicionó mejor que Eder Alvarez Balanta, quien tras el Mundial perdió mucho terreno en la consideración de Marcelo Gallardo.

Por el lado de Magallán, de 21 años, éste se ganó el puesto merced a la lesión primero de Daniel Díaz y luego de Juan Forlin. Por eso desde hace un par de fechas hace la dupla central junto a Mariano Echeverria. Luego de haber estado a préstamo en Rosario Central la temporada anterior volvió al club de la Ribera. Y en el superclásico de ayer le dio la razón al Vasco por su elección. Bien a lo goleador y a los 22’ del primer tiempo, Magallán supo llegar con la punta del pie para abrir por entonces el score en Núñez. Magallán redondeó una buena actuación en líneas generales. Se hizo sentir a la hora de marcar a los puntas rivales, Rodrigo Mora y Teo Gutiérrez, y en la parte ofensiva marcó presencia en el juego aéreo.

Para los dos defensores fue una tarde imposible de borrar. Con el tiempo podrán decir que marcaron un gol en el partido que todos sueñan disputar.