San Martín, que muchas veces ha dejado pasar situaciones claves, ayer fue diferente y cuando tuvo la oportunidad fue contundente y hasta letal para dejar herido a Central. Lo hizo en apenas 4 minutos. Tiempo en el que pasó de perder, a tener supremacía numérica y a convertir dos goles para poner el 2-1 y revertir el resultado.

En 240 segundos el equipo de Gorosito mostró su ambicioso plan para dejar sin aliento al rival. Y todo se dio así, muy rápido. Porque perdía 1-0 y Pipo iba a hacer dos cambios a la vez. Marcos Gelabert y Pablo Magnín estaban en la mitad de la cancha esperando que el juego se detuviera para ingresar. Fue justo cuando Alfonso Parot cometió una falta, vio la segunda amonestación y por ende la expulsión. Entonces Gorosito paró ambos cambios y lo que vino inmediatamente fue la reacción letal de San Martín.

Porque dos minutos después de la roja, cayó el centro desde la derecha al área Canalla, el arquero Rodríguez salió mal, la defensa no marcó y detrás Emiliano Agüero en el salto con volante de Central Mauricio Martínez impactaron en la altura la pelota para el 1-1.

Y dos minutos después -o cuatro tras la expulsión-, en una jugada en ataque con dominio de espacios y pelota, Maximiliano Rodríguez le puso un centro medido a la cabeza de Facundo Barcelo, quien con un frentazo preciso estampó el 2-1 que derivó en el cambió de dominador en el resultado.

Y el festejo lo reflejó porque hasta los suplentes ingresaron a la cancha para sumarse al abrazo de Rodríguez con Barcelo. La montaña verdinegra confirmaba que en cuatro minutos San Martín había sido letal. Que no dejó pasar la oportunidad como anteriormente le pasaba. Pegó en el momento justo, cuando Central estaba herido y así se encaminó a la segunda victoria en la Superliga.