Buenos Aires.- Los Jaguares acumularon su quinta derrota en seis presentaciones en el Super Rugby ante los Hurricanes por 40-22 en el Westpac Stadium de Wellington. Fue la caída más abultada desde su debut en el Super Rugby.

A diferencia del duelo ante Blues, Hurricanes no le permitió el tendal de oportunidades que sí le dieron los de Auckland. Jaguares no estuvo cerca del ingoal como para causar una real amenaza para los de Wellington. Sí mostró posesión en campo rival, sin poder marcar puntos.

La realidad de Hurricanes en el encuentro fue diametralmente opuesta. Siempre que se mostraron en faceta ofensiva lograron facturar. La primera anotación fue de su apertura a los 10’ que, pese a un comienzo dubitativo en donde falló un penal, fue una de las grandes figuras del encuentro.

Los locales se dedicaron a romper los circuitos de los comandados por Raúl Pérez. El énfasis fue claro: complicar los rucks utilizando la pierna porque la pelota siempre quedaba desprotegida.

Entre las fórmulas por las que apostaron los Jaguares la combinación de line out y maul fue la que más rédito aportó. Los metió nuevamente en el encuentro y desde esas plataformas consiguieron que Ardie Savea se pase de rosca, sea amonestado y, a posterior, Leonardo Senatore marque el try del empate que fue convertido por Nicolás Sánchez a los 22’.

Los tackles abajo y los ofensivos fueron fundamentales para levantar la cabeza. De una pelota recuperada llegó el try de Matías Moroni, quien corrió ochenta metros sin marca alguna para darle la ventaja parcial al equipo argentino.

La ventaja sería un espejismo absoluto. Hurricanes apretó el acelerador, mostró todo su poder ofensivo con Julian Savea como puntal. El wing, con potencia y velocidad, apoyó por duplicado en el cierre del primer tiempo para darlo vuelta en el único momento en el que Jaguares bajó la intensidad.

En la segunda mitad, Jaguares intentó y siguió explotando el line y maul. Pero en los últimos metros de nuevo aparecieron las imprecisiones en el manejo y dejaron pasar serias chances de try. El descuento llegó de la mano de un penal de Nicolás Sánchez. Todo estaba a tiro de try.

Pero Hurricanes mostró que es uno de los equipos más amenazantes del certamen. A cada mínimo error argentino sacó provecho. Después de un try bien anulado a los locales, el capitán y hooker Dane Coles mostró toda su velocidad y jerarquía para encontrar el hueco y dar el golpe letal.

Julian Savea, que no había jugado el partido pasado por decisión del entrenador, volvió a apoyar para seguir tomando confianza en Super Rugby que no lo había encontrado de la mejor manera en el arranque. En el cierre, con los argentinos volcados en ofensiva, Martín Landajo facturó gracias a una avivada y una buena continuidad en el scrum. Pero Ben May, en el minuto final, destruyó las ilusiones del bonus defensivo.

Jaguares cayó nuevamente, pero mostró mejoras en varios aspectos de su juego. Todo lo bueno que hizo debe mantenerlo y volver a sumar la frescura de las primeras fechas, tanto en ataque como en defensa. Con un plantel renovado para el duelo de Crusaders, la revancha está a la orden del día: será el próximo viernes, en Christchurch.