Ganó, gustó y goleó con toques y hasta el óleee de la gente, que bajaba desde las tribunas sobre el final. Hubo un solo equipo en la cancha, ese fue Del Bono. El Bodeguero fue pura orquesta. Como se dice en la jerga del fútbol, lo bailó a Desamparados. Es cierto, que Del Bono jugó con un modelo de jugadores de Argentino B, pero nadie podrá discutir lo bonito, que jugó al fútbol el equipo de la Esquina Colorada. Por eso vapuleó 3-0 a Desamparados. Un Víbora, que no mostró actitud, agallas para levantarse en los momentos difíciles. Se rindió antes de tiempo. Sin ir más lejos sólo tuvo dos llegadas. Una derrota, que pegó feo en el ánimo de los futbolistas.
Desde un principio Del Bono se fue comiendo a Sportivo. Con simples toques de primera, aprovechando los enormes espacios, que dejaba el Víbora. Fernández y Balmaceda fueron imparables por las orillas. El Fino se comió un gol sólo ante Montaña. Luego el Teco le entró mal sin arquero. Maduraba el gol, porque Desamparados no podía detener los avances. Sobre los 34′ Michel García, después de una cabezazo de Tapia, metió la punta del botín para gritar el primero. Desamparados poco y nada. Los jugadores no reaccionaban. Estaban estáticos. Sólo Guizzi intentó algo distinto. No habían respuestas anímicas.
En la parte final Del Bono manejó todo a su antojo. Molina (la figura), Roldán, Balmaceda y Fernández hicieron desmanes, brillaron. Roldán a los 21′ picó habilitado, la defensa Puyutana se durmió y el Chueco cerró el clásico, 2-0. Desamparados no daba señales de vida, estaba entregado. Entonces Del Bono liquidó el pleito con un golazo del Luto Molina, 3-0. Sobre el final Sportivo quiso despertarse, cuando era tarde. Un remate de Arancibia y un cabezazo de Chavez, nada más. Muy poco para pretender ganar un clásico, que se llevó Del Bono cómodamente.

