El basquetbolista Luis Scola será el principal protagonista argentino en la Ceremonia Inaugural de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro cuando desde sus 2.06 metros haga flamear la Bandera argentina en el emotivo desfile en el estadio Maracaná.

Serán ocho años después de que su amigo y compañero de la Generación Dorada Emanuel Ginóbili, tuviera el mismo honor en Beijing 2008. En medio de un Brasil que trata de dejar por un momento la convulsión política que derivó en la salida del poder de Dilma Rousseff, desde las 19 y por más de tres horas se desarrollará la Ceremonia de apertura con el desfile, la enigmática propuesta artística y el emotivo encendido del pebetero, que permanecerá llameante hasta el 21 de agosto, cuando sea la despedida hasta Tokio 2020.

La delegación de Grecia será la que abra el desfile por ser país origen de los Juegos, y luego de que cada país haga lo propio por orden alfabético, Brasil lo cerrará por ser el anfitrión. Según anuncia el Comité Organizador, “el programa prevé un espectáculo que va a destacar la diversidad natural de Brasil, la naturaleza acogedora y festiva de los brasileños”.

“Música y baile van a ser la parte predominante” señala el anuncio aunque siempre subyace el enigma del espectáculo en el que cientos de voluntarios vienen practicando meses y meses. La coyuntura política quedará marcada por el rígido protocolo olímpico que llevará al exvicepresidente y hoy a cargo del gobierno nacional, Michel Temer, a dar el discurso, luego del titular del Comité Organizador, Carlos Arthur Nuzman, y del presidente del Comité Olímpico Internacional, el alemán Thomas Bach.
El encendido del pebetero y los juramentos de un deportista, un juez y un entrenador.  En el caso del deportista que sea elegido pronunciará el juramento prometiendo un “deporte sin doping y sin drogas ”, y compitiendo “por la gloria del deporte y el honor de nuestros equipos”.

SIN CAOS

Los complicados preparativos para Río mostraron que el modelo de los Juegos puede soportar cualquier desafío, pero el Comité Olímpico Internacional (COI) espera no pasar por semejante estrés nuevamente. Tanto el COI como el comité organizador sobrevivieron a la profunda crisis económica y política que sacude a Brasil. Cuando el COI entregó la organización de los Juegos a Río, en 2009, Brasil pasaba por un momento de gran expansión económica, con un crecimiento cercano a los dos dígitos. Pero unos pocos años después, la organización tuvo que pedir fondos para cumplir con sus obligaciones mientras el país atraviesa por su peor recesión desde la década de 1930.