Agradeció las felicitaciones por la victoria y en su primer análisis postcarrera, Laureano Rosas dedicó el párrafo inicial de sus declaraciones a su equipo. ‘Fue un trabajo muy bueno de todo el equipo, en una etapa dura, donde tuvimos que reponernos de una caída‘, afirmó.

Fue muy optimista sobre lo que viene, que es, desde hoy, el Tour de San Luis. ‘Ojalá podamos mantener nuestro nivel en el Tour de San Luis, aunque no es nuestro objetivo, porque será una buena manera de empezar en el nivel internacional‘, comentó sonriendo.

Cuando se le preguntó sobre cuándo sintió que tenía la Vuelta en el bolsillo, respondió con la mesura que lo hizo durante toda la carrera. ‘Recién cuando entramos en los últimos tres kilómetros. Uno nunca debe anticiparse a nada, además hasta los cinco kilómetros finales nos atacaron. La Agrupación no se entregó nunca y nos hicieron trabajar bastante‘, explicó.

Hubo, ayer, dos gestos que lo pintaron de cuerpo entero. Uno, cuando se dirigía en su bicicleta al podio, rodeado por auxilios del SEP y lo chayaron con espuma. Uno de sus acompañantes increpó a la persona que le arrojó el spray, y él le dijo que los ‘dejaran‘, porque era una manera de festejar. ‘Dejalos, la gente tiene derecho a festejar‘, le espetó con firmeza a su ayudante.

La otra acción que tuvo ayer, apenas finalizada la competencia, fue pedir que subieran al podio los padres de Emanuel Saldaño, Raúl y Gloria, y les hizo entrega del muñeco mascota que recibió de parte de la organización en la coronación.

Finalmente, el ganador de la Vuelta de San Juan explicó que en el embalaje por la etapa, trató de estar lo más adelante posible para evitar un posible roce que pudiera producirse. ‘Estaba todo definido y sabía que era menos peligroso llegar peleando los primeros lugares que quedarme en el medio del grupo. Intenté, pero cuando vi que sería muy difícil levanté, creo que entré cuarto o quinto (NdeR: fue noveno), igual ya no incidía en nada que bonificara‘.

El apuro por trasladarse a la casa donde habita con sus compañeros para armar todo y viajar a San Luis no impidió que el ciclista de 24 años disfrutara con compañeros, familiares y amigos de su segunda Vuelta. ‘Estoy muy contento, logramos nuestro objetivo‘, concluyó.