1 San Martín fue dos en uno. Condicionado por las ausencias, pagó el precio de sus limitaciones. Regaló la primera parte, se hizo hasta un gol en contra y desnudó las limitaciones que el domingo ya había mostrado ante Argentinos en la creación. Esos primeros 45 minutos fueron determinantes para quedar mal parado y obligado para la segunda parte. Cantero mejoró en algo la circulación de la pelota en el mediocampo pero ni Carrusca ni Bogado fueron la salida desequilibrante para que San Martín lograra llevar peligro. Para colmo, atrás, salieron a la luz desacoples que terminaron regalando el partido.
2 El mejor. En el complemento, San Martín cambió postura y actitud. Encontró el descuento y ahí vio el momento para ir por el empate. En esa mejoría, anímica y futbolística, mucho tuvieron que ver los cambios porque con Poggi de regreso hubo desequilibrio, ambición y, fundamentalmente, otro juego. Así aparecieron las chances de empatar y en las dos, lo tuvo Roberval. San Martín fue más cercano al San Martín que logró el 2-2 en La Plata frente a Estudiantes. Mostrando coordinación, precisión y otra actitud. No le alcanzó para el empate pero le mostró cuál es el camino a seguir.
3 Futuro. Se viene Boca y no será sencillo. Tres partidos en 7 días hacen mella en cualquier físico. San Martín, si logra acercarse más al San Martín del segundo tiempo ante Independiente, tendrá a mano las chances de hacer historia. El peso de las individualidades se siente en este modelo Verdinegro y para hacer pie en La Bombonera, tendrá que apelar a esos nombres que marcan la diferencia. La actitud está, el sistema también. Los nombres para rellenar ese sistema son el tema a resolver por Garnero en este maratón de partidos. Será cuestión que las individualidades hagan lo que tienen que hacer.
