La continuidad de Sergio Batista al frente del seleccionado de fútbol de la Argentina quedó anoche más que en la cuerda floja e incluso en una situación peor, luego de que cobrara fuerza una movida política de algunos clubes para destituirlo y comenzar un nuevo ciclo. "Batista está más afuera que adentro”, admitió anoche un integrante del Comité Ejecutivo de la AFA. E incluso ya se habla de posibles reemplazantes y en ese sentido el que corre con más fuerza es el actual entrenador de Paraguay, Gerardo Martino (ver página 51). El Tata siempre tuvo buen concepto por parte de Julio Grondona e incluso ya sonó tras la salida de Diego Maradona y Alfio Basile. Claro que su arribo dejaría sellada la suerte de Carlos Bilardo, con quien el ex enganche de Newell’s tiene una relación más que distante. Y con la salida del Narigón, tan o más apuntado que Batista por el seno del Comité Ejecutivo, se caería la chance que llegara Alejandro Sabella, quien igualmente está dirigiendo en los Emiratos Arabes y su rescisión de contrato sería más que onerosa.
También se modificaría toda la estructura de los seleccionados juveniles, con cambio de técnicos y la mencionada casi segura salida de Bilardo. Sería el final para un ciclo plagado de críticas y cuya función del DT campeón Mundial en México 1986 nunca quedó del todo clara.
En principio, y aunque nadie descarta novedades para las próximas horas, el tema será tratado el lunes a las 17 en la reunión de Comité Ejecutivo de la AFA, que se hará en el predio de Ezeiza.
Con Julio Grondona, el titular, ausente los últimos días en la AFA por problemas familiares, la iniciativa sería impulsada por dos presidentes que desde el inicio mismo del ciclo se opusieron a la llegada de Batista: Fernando Raffaini (de Vélez Sarsfield) y Nicolás Russo (de Lanús).
Detrás se encolumnan otros como el titular de Deportivo Armenio, Noray Nakis (a la vez integrante del Comité de Selecciones Nacionales con Luis Segura, de Argentinos Juniors; Germán Lerche, de Colón; Fabián Turnes, de River; y Juan Carlos Crespi, de Boca); quien manifestó públicamente su deseo de despedir al Checho apenas se consumó la eliminación del seleccionado en la Copa América.
El modus operandi sería similar al llevado a cabo con la salida "forzada’ de Maradona, cuando se le pidió que cambiara a todos sus ayudantes de campo, algo que el Pelusa se resistió y por eso dimitió en su función. Esta vez no pasaría por pedirle el alejamiento a sus principales colaboradores, sino por ciertos futbolistas a tener en cuenta y a reclamarle su poco contacto con Bilardo, con quien es conocido que el Checho nunca se llevó bien. No lo hizo en su época de jugador y mucho menos ahora como técnico de la albiceleste. Por todo esto es que Batista decidiría irse.
El otro camino, que tendría el mismo final, es que los dirigentes le pidan la renuncia a Batista, algo que sería inédito desde que Grondona asumió en la AFA. De hecho el mandamás del fútbol argentino siempre tuvo como una de sus frases de cabecera aquello que "la AFA no echa a ningún técnico. Se van solos”.

