La doble jornada de la Copa América en San Juan dejaron algunos puntos que se deben corregir en el futuro, sobre todo teniendo en cuenta que el Estadio del Bicentenario se pretende candidatearlo para una fecha de las Eliminatorias.

Lo primero que salta a la vista y que incluso se sabía de antemano era lo complicado que resultaba la desconcentración del público en sus vehículos. Tanto el 4 y el 17 del corriente esto quedó evidenciado en su máxima expresión. No hubo accidentes de tránsito que lamentar, pero sí una aglomeración de vehículos (autos, colectivos, combis, camiones) que demoraron el desalojo de los alrededores del estadio pocitano. En este aspecto, la inmediatez del torneo con su inauguración imposibilitó cualquier trabajo importante. La idea es construir un paso peatonal por debajo de la ruta y hacer un puente para el ingreso de los autos al estacionamiento del estadio, sin cortar la ruta, algo que ahora no se pudo evitar.

Otro factor negativo pasó por el casi nulo control para con la reventa. Antenoche, diez minutos antes de comenzar el partido, se podía observar a hinchas con camisetas de Chile ofreciendo tickets para populares a no menos de 80 pesos (en ventanilla costaba 60). Todo este accionar con policías a poco menos de diez metros.

Respecto de la Sala de Prensa se notó cierta falta de capacidad, principalmente el 4 de julio cuando periodistas de cuatro países distintos pretendían utilizarla. En la platea Oeste alta se notó que los pupitres destinados a la prensa no fueron pensados de acuerdo a la comodidad. Es que para una persona de tamaño promedio, apoyar sus manos, tener una notebook y escribir con comodidad le resultó difícil. Lo bueno es que cualquiera de estos ítems se puede mejorar a futuro.