San Martín manda en la tabla de la B Nacional tras las primeras cinco fechas. Ese es el dato estadístico frío y describe que el equipo de Darío Franco está haciendo las cosas hasta el momento mejor que el resto. Igual que las dos campañas pasadas, la tendencia se repite con un buen inicio del verdinegro, pese a sufrir una vez más una renovación del plantel casi total. Para este presente feliz del equipo, que sin dudas tuvo su mejor versión en la temporada el lunes en el triunfo ante Ferro, hay claves. Virtudes. Programación. Es decir, como pasa cada vez que hay un éxito o un fracaso siempre existen varios factores. Ese abanico de premisas que sustenta el sueño del verdinegro se basa en tres aristas fundamentales.
1 Gran conocimiento
El primer factor para este buen presente está relacionado con la cronología de la Era Franco. Su trabajo comenzó el 21 de julio pasado y tuvo nada menos que 48 días de trabajo. El resto de los clubes tuvo algo similar de tiempo, aunque una virtud de la dirigencia pasó porque, por ejemplo, de los actuales once titulares sólo uno como Scatolaro llegó después de las dos semanas de concentración, donde se formó el grupo y Franco les bajó a sus dirigidos las ideas tácticas. Por eso la columna vertebral de la formación: Pocrnjic, Grabinski, Alderete y Penco, se entiende a la perfección. No en vano el funcionamiento, salvo en el partido del estreno ante los tucumanos, resulta aceitado y ultra conocido por sus intérpretes. Contra Ferro, el gol de Penco, una jugada que se armó desde el propio arco de Luciano, fue una clara muestra que el mensaje llega. Y bastante, para más datos. Con este panorama, Franco, por ejemplo, no tiene urgencia en mandar a la cancha a Messera, el clásico enganche que tanto pedía y que al no tenerlo todavía a pleno en lo futbolístico debió mutar su dibujo inicial. Algo opuesto a lo que padece Claudio Borghi en su Boca con la falta de Román Riquelme.
Dentro de la B Nacional, los candidatos como Rosario Central se formaron ya con el torneo a punto de parir. Mostaza Merlo ratificó la dupla de delanteros, Figueroa-Toledo, recién dos días antes del estreno con San Martín en Rosario y eso que el Canalla postergó la fecha inicial. Otro caso es Atlético Tucumán que también se armó sobre el final con los jugadores que ahora son titulares, como por ejemplo el enganche Fabio Ramos. El caso de Chacarita parece algo distinto, ya que su presente discontinuo está emparentado con la falta de jugadores creativos del mediocampo en adelante.
2 Sistema atípico
La sorpresa en el fútbol es algo muy importante. Franco con su dibujo inicial de 4-2-1-3 y ahora con el 4-1-2-3 va a "contramano" de los planteos en la B Nacional. Dentro de una categoría donde el 4-4-2 es el sistema preferido de los técnicos, una propuesta ambiciosa de entrada causa cierto asombro. Habrá que ver qué pasa cuando pasado ese "sacudón’" para el resto, comienzan a buscarle las respuestas a este dibujo novedoso en la segunda categoría del país. Franco siempre reconoció que "los jugadores están convencidos de esta forma de juego. No sirve de nada trabajar todos los días con esa idea, si ellos no piensan que es lo mejor". Está claro que sus dirigidos lo avalan. Un aspecto clave para ese espaldarazo es contar con una preparación física estupenda. Contra Ferro el equipo "voló" casi los 90′. Se notó una diferencia interesante, más allá del juego y la generación de chances de gol, también en este parámetro. Al inicio de la campaña tanto desgaste no les sentó del todo bien a los futbolistas debido al gran sacrificio para marcar y atacar. Un claro ejemplo es Roberval, quien ante Rosario Central vio la amarilla por pegar al bajar a marcar y fue reemplazado. En el estreno, el equipo estuvo "atado", aunque la explicación de ello pasó por la tensión del estreno, tal cual reconoció el propio DT.
3 Hambre de gloria
Desde que se armó este plantel, se lo comparó con el anterior que pergeñaron los dirigentes y Enrique Hrabina. Una cualidad de aquel tenía que ver con la cantidad de jugadores experimentados que habían logrado ascensos a Primera. Ahora la ecuación es bien opuesta. Sólo Grabinski tiene ese salto, logrado con Chacarita el año pasado. Del resto de los titulares en los últimos cuatro juegos, Barreiro con Merlo y Scatolaro con Platense saben lo que es subir, en ambos casos de la B Metropolitana a la segunda categoría de nuestro país. Si de campeones en Argentina se habla, solo Pocrnjic se coronó con Newell’s en el 2004, aunque siendo el tercer arquero del plantel de Américo Gallego. Es decir, un grupo con jugadores con el famoso "hambre de gloria". Eso dejó claro en la pretemporada Penco: "Con los nombres solos o los antecedentes, no se gana nada. El torneo pasado fue la clara muestra de ello", resaltó el goleador, uno de los sietes jugadores que siguieron de la 2009-10. Es más, para el debut ante los tucumanos, cuatro de los once iniciales tuvieron su estreno en la categoría. Una cualidad que suma, aunque habrá que esperar el momento de la recta final para saber cómo responde un equipo que en general no está acostumbrado a esas instancias, más allá que tiene piezas de experiencia como Melo, Alderete, Poggi y Messera.

